Cinco cosas que no es la literatura infantil y juvenil

27 mayo 2010

Llevo varios días, por cuestiones que no vienen al caso, pensando en qué es, realmente, la literatura infantil y juvenil.  Si se tratara de dar una definición, creo que muchos de nosotros estaríamos (estamos) de acuerdo en que la mejor es  “literatura infantil y juvenil es la que también pueden leer los niños y jóvenes” (y que Carlo Frabetti atribuye a Michel Tournier).

En cualquier caso, tirando de ese hilo, más que la respuesta a la pregunta que me hacía, lo que me ha surgido es la respuesta a la pregunta contraria, que, quizá (solo quizá) sea un poquito más fácil de responder.

Así que, aunque sigo sin tener bien definido y delimitado qué es la literatura infantil y juvenil (probablemente no hace falta ni definirla ni delimitarla del todo), sí tengo al menos cinco certezas acerca de lo que no es literatura infantil y juvenil. Que no está mal.

  • Literatura infantil y juvenil no es lo mismo que libros para niños. Esta es bastante evidente, pero conviene no olvidarla: no todos los libros para niños son literatura. Hay muchos libros para niños, necesarios y maravillosos,  que no son literatura:  los imaginarios, los divulgativos, los libros juego… Y hay otros, que, aun pretendiéndolo, tampoco son literatura.

  • Literatura infantil y juvenil no es lo mismo que literatura light. No es una literatura sin palabras complicadas, sin elaboración del lenguaje, sin temas difíciles o sin complicaciones. Es  literatura que sabe hacer suyas las posibilidades de expresión y comprensión del niño o del joven, sus maneras de interpretar la realidad y el mundo, su modo de estar en las cosas que pasan y que le pasan.
  • Literatura infantil y juvenil no es lo mismo que literatura con protagonista niño o joven. Es verdad que a menudo la presencia de un niño o un joven de determinada edad permite más rápidamente la identificación por parte del lector, pero es solo eso: una herramienta que puede ser facilitadora. Lo importante es que la literatura conecte con las inquietudes, las necesidades y los anhelos de niños y jóvenes.

  • Literatura infantil y juvenil no es lo mismo que pedagogía. Y esto es importante, porque, a pesar de que, de palabra, todos —autores, editores, mediadores…—  lo tenemos más o menos claro, lo de la “literatura”  con intención (moralizante,  educativa…), parece que nos tienta más de la cuenta.  En palabras de una de las grandes autoras de la literatura infantil: La literatura infantil no es una píldora pedagógica envuelta en papel de letras, sino literatura, es decir, mundo transformado en lenguaje.  (Christine Nöstlinger).

  • Literatuta infantil y juvenil no es la que se escribe para niños, sino la que los niños hacen suya.  Hay libros que no se escribieron para niños, pero que los niños de diversas generaciones se han apropiado: Verne, Dumas, Poe, Dickens, London, Asimov… Y hay muchos libros que se escribieron para niños y jóvenes que los niños y los jóvenes no tienen ningún interés en leer y que, si leen, olvidan rápidamente.

Y es bonito, porque esta última reflexión ha generado una nueva pregunta, parecida a la que dio pie a esta entrada, pero no igual. Y es:  ¿qué tienen los libros que los niños y los jóvenes hacen suyos? ¿Cuáles son “los ingredientes”?

Solo para empezar a pensar (esto deberá ser materia de otro post) sin duda, una de las claves la tendrá la palabra  “autenticidad” . Y quizá, también, la palabra “conmover”, en su sentido más literal: “moverse (interiormente) con” alguien o algo.  Pero faltan otras, sí. Faltan.

Otro hilo del que podemos ir tirando.

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31 comentarios to “Cinco cosas que no es la literatura infantil y juvenil”

  1. César said

    Pero no es lo mismo “literatura infantil” que “literatura juvenil”. La primera existe y requiere, por parte del escritor, adaptar el texto a mentes todavía no formadas. Por el contrario, la “literatura juvenil” no existe como género diferenciado; es una ficción editorial.

    • elsaaguiar said

      Mmmm… Intersante discusión. Puedo estar de acuerdo en que la intersección entre literatura juvenil y literatura es mucho mayor que la intersección entre literatura infantil y literatura. Pero no creo que sean enteramente coincidentes.
      A partir de la definición de la que hablábamos, “literatura juvenil es la que también pueden leer los jóvenes”, creo que hay bastantes novelas que quedarían fuera. Por ejemplo, una de mis favoritas, Ada o el ardor de Nabokov. No creo que sea una novela que los jóvenes, mayoritariamente, puedan leer (en el sentido de comprender, disfrutar y hacer suya), porque su lectura exige una madurez personal y lingüística que se tarda un tiempo en tener. ¿Que habrá jóvenes que la lean y la disfruten? Seguro que sí, por eso no se pueden trazar fronteras nítidas. Pero en general, yo nunca la clasificaría como una novela que pueda apasionar a los jóvenes. Mientras que, efectivamente, hay muchas novelas “de adultos” que igualmente pueden ir dirigidas a un joven.
      Otra cuestión, más compleja, es la de las novelas que a mí, personalmente (y si tuviera algo que decir al respecto) no me gustaría que un joven leyera (en realidad, tampoco me gustan para adultos, pero dado que hay que suponer que los adultos lo somos, que cada uno decida). Son novelas que se convierten en vehículo de ciertos valores que, personalmente, no me gustan nada, y creo que su lectura por parte de jóvenes puede ser muy perjudicial si esos chavales no son conscientes de lo que se les está transmitiendo. Y me mojo: me pasa eso con las novelas de Moccia, por ejemplo, que transmiten que el amor es que el hombre (por supuesto) te lleve a cenar en un avión privado a París y te regale un anillo de diamantes o que la felicidad consiste en llevar unas Ray Ban mientras conduces un Mercedes mientras escuchas música en un Pioneer, fumas un Marlboro y tus piernas van ceñidas por unos Levi´s y… así hasta 14 marcas en solo dos páginas. Probablemente a una persona adulta más o menos formada este tipo de cosas le hagan reír, pero quizá a un joven no tan formado le transmita “en vena” una serie de estereotipos difíciles de erradicar porque no se hacen explícitos.
      Y quizá me pasa también con las novelas que llevan a un nihilismo vital, a un callejón sin salida, a la sensación de que todo da igual porque nunca nada puede cambiar. No, no creo que sean novelas juveniles, porque si algo debería ser patrimonio de los jóvenes es la confianza en su propia capacidad para cambiar el mundo. Aunque sea un poco. Pero bueno, eso es otro cantar.

      • César said

        Sí, pero ¿cuántos lectores adultos no están tampoco preparados para leer “Ada o el ardor”? La inmensa mayoría, me temo. La cuestión es que no podemos definir un género por lo que no es, sino por lo que es. Si la literatura juvenil fuese de verdad un género, debería tener unas constantes temáticas y/o estilísticas reconocibles. Pero, ¿cuáles son? Yo no las veo por ninguna parte. Lo que sí veo en la LJ son las constantes de otros géneros, porque en realidad eso es la LJ: literatura de géneros (fantasía, thriller, ciencia ficción, aventura, novela histórica, novela romántica…). Y no olvidemos que esos géneros no son sólo juveniles, sino para todos los públicos, por así decirlo.

        Luego están, por supuesto, aquellos autores que deciden simplificar, edulcorar y rebajar el alcance de sus relatos dirigidos a jóvenes porque… pues eso, porque son para jóvenes. Pero me parece un error y una traición. Hacer eso es lo mismo que admitir que la LJ es subliteratura. No hay que simplificar nada, no hay por qué rebajar el nivel; en todo caso, hay que facilitar el acceso a la complejidad, pero jamás renunciar a ella. Si una novela juvenil no puede ser disfrutada por un adulto, no es una buena novela.

  2. Alexia said

    Yo relaciono la literatura infantil y juvenil con aquellas novelas que tratan temas que a niños y jovenes les interesan. ¿Y qué puede ser eso? Pues una historia que les permita soñar. Aún son jóvenes, quieren seguir siéndolo, y a su vez quieren también aprovechar al máximo ese período que poco les va a durar. Para mí, un libro equivale a un sueño. ¿Qué es lo que les gusta a los jóvenes de un libro que leen? La historia, los personajes… el “ojalá estuviera ahí y me pasasen esas cosas”, “ojalá conociera a alguien así”. Y no solo a los jóvenes. Pero para ello hay un límite. No es lo mismo, por ejemplo, un libro romántico juvenil, que uno adulto.
    No es lo mismo una historia de fantasía juvenil/infantil, que una de fantasía épica con arcos argumentales complejos, llenos de política que te llevan a un mundo más adulto.

    No sé si me he explicado xDD

    P.D: Elsa, ¿te llegaron las preguntas?

  3. Daniel said

    Yo creo que sí, que es más fácil decir lo que no es literatura infantil y juvenil, que marcar las pautas de lo que es.
    Aun así, yo me atrevería a dar una definición general (muy general), en el sentido de que un libro se podría encuadrar en la literatura infantil si atrapa e interesa a los niños. Y lo mismo para la juvenil. Si consigue atrapar e interesar a los jóvenes, aunque haya sido escrito para adultos, podría encuadrarse también en la literatura juvenil.
    Sobre las cinco certezas que das, totalmente de acuerdo.
    Y sobre los ingredientes para que hagan suyos los libros, efectivamente, la autenticidad y la capacidad para conmover (sentir a través del libro, vivir a través de él) son fundamentales. Y relacionado con eso está el estilo, la manera de contar, la agilidad narrativa. Yo pondría un ejemplo de un libro que me encanta y que considero que reúne esas características: “De chico a chica”, de Terence Blacker, con una trama muy elaborada, en el que los personajes está muy trabajados, y con un estilo buenísimo, en el que los jóvenes se pueden reconocer e identificar con facilidad. Si tuviese que describirlo con una palabra, sería “autenticidad”.

  4. sfer said

    Las fronteras son difíciles.

    Estoy segura de que sí que hay imaginarios o libros juegos que SÍ son literatura infantil.

    No creo que la literatura infantil sea un género. Por supuesto, mucho menos lo es la literatura juvenil (de acuerdo en que es un producto editorial, igual que lo son algunos best sellers y tantas otras cosas).

    No creo que haya una respuesta a la pregunta que propones al final de tu artículo. “¿qué tienen los libros que los niños y los jóvenes hacen suyos? ¿Cuáles son “los ingredientes”?”. Hay tantas respuestas como lectores, condiciones sociales, épocas, gustos… A cada niño, su libro. ¿No sería triste que fuera de otro modo?

  5. Ikima said

    Creo que no hay que perder de vista que todos los adultos hemos sido niños, y que ese niño, aunque intentemos acallarlo, aunque maduremos, todavía tiene su voz dentro de nosotros. Se trata de leer sin prejuicios, de plantarnos ante una historia y disfrutarla. Si un libro escrito en principio para un público infantil o juvenil no es disfrutado por un adulto, difícilmente podrá ser disfrutado por ellos. De adulta he leído libros infantiles que me parecen auténticas joyas, y otros que me parecen simplemente horrendos. Hay algo universal en los sentimientos que se puede reflejar con muchas situaciones distintas, más infantiles o más adultas, pero que muestran del mismo modo esos sentires tan profundos y tan humanos. Al fin y al cabo, todas las buenas historias (infantiles, juveniles, adultas…) hablan con pasión de amor, de odio, de rabia, de libertad, de envidia, de soledad… Temas universales, tan grandes y maravillosos como la literatura mismas.

    Lo que quiero decir es que un libro infantil que cuenta una situación muy simple y cotidiana en un patio de colegio, puede transmitir con más fuerza, pongamos por caso, la injusticia, que un libro adulto que habla sin pasión del Holocausto. Los grandes temas de la literatura se repiten, como un bucle, en todas las buenas obras.

    En fin, no sé si se ha entendido algo de lo que he dicho… :X

    ¡Un saludo a todos!

  6. [...] paseo por el interesante blog de Elsa Aguiar, del que ya hemos hablado aquí. Su última entrada, Cinco cosas que no es la literatura infantil y juvenil, es de obligada lectura. Publicado en [...]

  7. Mónica said

    Y yo me pregunto: ¿todos los libros que los niños hacen suyos son literatura?

    • elsaaguiar said

      Atinadísima observación, Mónica. Sin duda, la respuesta es no. Los niños, muy a menudo, hacen suyos libros (o más bien, personajes, conceptos multimedia) con los que se les bombardea desde diversos medios de comunicación: la película, los dibujos animados, la mochila, el flotador, la camiseta, el muñeco, los cromos… y a veces, el libro. Pero no, eso no es literatura, bien lo sabemos todos los que andamos en esto, incluso quienes lo publican.
      ¿Es malo que haya libros que no son literatura y que los niños hagan suyos? De entrada, yo creo que es neutro, no pasa nada porque haya una lectura no literaria (siempre y cuando se les haga conscientes de ello a los niños, para que en el futuro sean de verdad lectores competentes capaces de diferenciar).
      Lo que sí es malo es que muchos de esos prodcctos son rematadamente malos. y eso sí que es imperdonable.

  8. Curiosa conversación la que presencié el viernes por la tarde frente a la sección de LIJ:

    Madre: Estos libros le encantarán a la madre de Nacho.
    Niña: Sí mamá, pero son de los que le gustan a él.

    ¿Cómo pretender que hagan suya una literatura sin la libertad de elegirla? Siempre he pensado que una cosa es querer trasmitir valores, y guiar un camino… y otro diferente, imponerlo.

  9. Begoña said

    Como apunte dejo algo que me ha sucedido recientemente, me traje a casa desde la biblioteca un libro El síndrome de Mozart de Gonzalo Moure, ganador del Gran Angular 2003. Y mientras lo leía me preguntaba si eso era en verdad literatura juvenil y si debía estar reducido a ese mini espacio de la gran biblioteca en que lo rescaté. Mi respuesta es no, un NO rotundo, porque es un libro que tiene mucho que decir, y que recuerda muchas cosas que parecen habérsenos olvidado dentro de este mundo en que vivimos. El mundo del artificio. Creo que ese libro no tiene edad y no debería de estar restringido a un espacio tan pequeño. Esa es mi opinión.
    Saludos

  10. [...] This post was mentioned on Twitter by Confed Don Bosco and Sílvia Alves, Editorial SM. Editorial SM said: Cinco cosas que no es la literatura infantil y juvenil, según una editora de LIJ http://bit.ly/a9s9Tj [...]

  11. andrés sobico said

    Elsa, que buen tema.
    Respecto a con-moverse, recordemos que emoción tiene misma raíz que movimiento (en inglés se nota más e-motion).
    Leyendo a Mark Twain (y me paro al escribir su nombre), leí hace poco una novela de él donde el nudo dramático es que una esclava (hija de un amo y una esclava, que a su vez había sido hija de otro amo con una escla , que a su vez había sido hija de una amo con otra esclava…) decía que esta esclava, temiendo por el futuro de su bebé, lo intercambia con el hijo del amo (la madre había muerto en el parto), aprovechando que ella era el ama de leche de los dos. ¡¿se dan cuenta del planteo, el hijo “negro” de la esclava era ya tan blanco como el hijo del amo!
    ¡y todo elegantemente contado en una novela para chicos de hace más de 100 años!
    ¡y más! el hijo de la esclava, por la crianza diferenciada recibida (por su propia madre), se convierte es un esclavista vividor y mala persona (él no sabe que nació esclavo)
    Todas las conotaciones, más humor, más drama, más crítica social, incluso enigma policial hay en esta novela.

    Tienes razón Elsa, es más fácil saber que no es LIJ.
    Saber qué es LIJ ese es motivador misterio…

  12. Maria said

    Hola Elsa,

    Soy una editora júnior que empieza a adentrarse en el mundo LIJ con muchas ganas (llevo meses leyendo sólo LIJ, aún sin saber, tampoco, muy bien qué es LIJ). Este blog siempre está lleno de reflexiones que me hacen entender más y mejor este sector del mundo editorial y preguntarme cosas en las que, todavía, no había caído.

    ¡Muchas gracias!

  13. Laura said

    Elsa, siempre interesantísimas las discusiones que se dan en tu blog. Me ayudan a seguir pensando y a moderarme a la hora de elegir qué publicar.
    Igualmente, en el caso de este artículo el impacto me viene de que Ada o el ardor ha sido, durante años, uno de mis libros de cabecera (ese que regalas cada vez que tienes la oportunidad). Creo que ahora es tiempo de volver a leerlo…

    • elsaaguiar said

      ¡Qué gracioso, Laura! Para mí el proceso ha sido muy similar: ha sido hablar de él y sentir que es momento de disfrutarlo de nuevo, ahora desde este momento vital :)

  14. Interesante reflexión que me plantea muchas dudas:
    – Si una editora tiene claro lo que NO es literatura infantil, ¿por qué su editorial está llena de esos productos que no son literatura?
    – ¿Por qué los libros sin palabras, los álbumes ilustrados con todo tipo de propuestas, juegos y meta-ficciones, los libros con imágenes para primeros veedores y lectores, no son literatura? Parece que para que un libro sea literario solo tiene que considerarse su texto. Grandes clásicos infantiles -desde Babar a cualquier libro de Oxenbury, Sendak, Anthony Browne y tanto ilustrador excelente que ofrece su visión estética del mundo a los niños- son literatura infantil y de calidad, mejor que tantos escritores que no han visto a un niño en su vida literaria, empezando por los grandes nombres que ahora se acuerdan de ellos, apellídense Pérez-Reverte o Vargas Llosa.
    – ¿Por qué los libros de los que se apoderan los niños y jovenes son la verdadera literatura? Los niños actuales hacen suyos cualquier libro con un buen marketing y cualquier producto con soporte audiovisual -cine y televisión- vende más que todos los Frabetti y Tournier juntos. Si Messi o Ronaldo fueran capaces de escribir algo arrasarían entre la gente menuda.
    – Si Literatura es “mundo transformado en imágenes” (Nostlinger dixit), ¿por qué no se valora la imagen como parte de la calidad literaria de un libro para niños? Las ilustraciones del Pinocho de Innocenti o las recientes de Francisco Melendez a un libro de Mark Twain -y tantas otras- ¿no aportan mundos en imágenes, es decir literatura, que mejoran y amplian la visión del autor original?
    En fin, que el tema es para largo.
    Un saludo austral.

    • elsaaguiar said

      Respuestas necesariemente breves a preguntas enjundiosas:
      -Las editoriales no suelen ser de los editores que trabajan en ellas. Y menos las grandes que llevan editando casi más años que los que tienen sus editores. Por otro lado, una editorial publica literatura, pero también otras cosas igualmente necesarias, interesantes y de calidad. Sin embargo, para mí, como editora, es bueno saber saber qué es literatura y qué no.
      – En esta entrada se habla de literatura entendida como “arte de la palabra”. En ese sentido, las ilustraciones pueden ser, sin duda, arte, pero no son literatura. Que unas buenas ilustraciones como las que citas contribuyen a hacer mejor un libro, está fuera de toda duda y discusión. Pero no son “arte de la palabra” que es de lo que trataba este texto.
      – En ningún momento este comentario ha defendido que la verdadera literatura sea aquella que los niños hacen suya. Sí afirma que no basta con que un libro esté dirigido a los niños para que sea literatura infantil. Yo, personalmente, me pregunto qué tienen los libros que los niños hacen suyos, porque creo que esa es la clave para poder ofrecerles buena literatua que además les guste (interese, conmueva, haga crecer, arañe…). ¿Basta con un buen marketing? No lo creo, sería fácil entonces. ¿Soporte audiovisual? Seguramente ayuda mucho. En cualquier caso, la realidad es tozuda, y si a los niños les gustarían los libros escritos por Messi, yo, personalmente, quiero entender por qué.

      Por cierto, ¡bienvenido! :)

    • Sara Sara said

      Totalmente de acuerdo con “Desde Argentina” en su defensa del álbum ilustrado como verdadera literatura. En el fondo de la cuestión subyacen nuestros prejuicios taxonómicos: cuando reducimos lo literio al “arte de la palabra” falseamos la realidad pues las experiencias de los niños con los álbumes ilustrados son experiencias plenamente literarias. Vale, el texto aquí tiene un papel secundario (a veces), pero la imagen realiza la misma función (litearia). En ese sentido, se podría alegar que entonces el cine también es literatura pero… todos sabemos que hay una diferencia cualitativa entre sumergirse (pasivamente) en una peli y “leer” un álbum.
      También opino que la litearura juvenil es un invento de la industria editorial. Y quisiera agradecer encarecidamente a Elsa que denuncie en voz alta libros como los de Moccia (que, ay, ya tienen secuelas en español). ¿Por qué no hay un espacio donde se critique abiertamente este tipo de subproductos librescos? ¿Lo hay y yo no lo conozco? ¿Está la industria editorial de la (sub)litearura juvenil tan blindada contra toda crítica seria como me lo parece a mí?
      Saludos y enhorabuena por el blog.

  15. laura said

    Sentí verdadera alegría al leer esto. Porque entonces, pienso que los autores, especialistas y editores estamos en unas búsquedas parecidas. Que nos acercan. Más allá de las instituciones y organizaciones que nos cobijan eventualmente. Que se fortalece el campo de la LIJ con el debate y la búsqueda. Celebro que no haya respuestas cerradas, ni clasificaciones contundentes. Que las certezas provisorias estén anudadas a la pasión, al deseo y al pensamiento insistente. A la pregunta por la literatura y sus delicias.

  16. [...] lo que venden; Prescribir y recomendar; Publicar sin que te publiquen;  Prefiero que me publiquen; Cinco cosas que no es la literatura infantil y juvenil y Literatura y tecnología. tags: Edición, Editar en voz alta: el blog de una editora [...]

  17. Marisa said

    Acuerdo con Elsa que “literatura” es arte de la palabra. El libro álbum es otro tipo de arte y, en todo caso, no solo es literatura sino algo más: libro de artista, libro arte, etc. Tiene dos regímenes de lectura bien diferentes: el escópico y el lingüístico, y el que mira-lee un libro álbum los pone en juego de diferentes maneras.
    Con respecto a los libros, habría que distinguir aquellos que atrapan nuestra atención y la de niños y jóvenes “como lectores de literatura”, de aquellos que nos atrapan de otra manera: como curiosos y con ganas de aprender (en el caso de los libros de divulgación), como artistas (en el caso de los libros para hacer cosas) y también como consumidores (por ejemplo, cuando se trata de licencias),etc. Muchas de estas lecturas me parecen válidas, pero son distintas y responden a distintos formatos de libros. Está bueno que delimitemos el objeto libro literario y que lo distingamos de otros libros. Abrazos y muy interesante el intercambio!

  18. Monella said

    Hola, Elsa
    No soy escritora ni tampoco editora… Soy mamá (y soy de Perú). Encontré tu blog y me resultó interesantísimo. Me encanta leer literatura y tengo un niño de 8 años que ha “heredado” esa fascinación por la lectura. Por eso siempre ando buscando espacios relacionados a la LIJ porque deseo mantenerlo actualizado en cuanto a autores, editoriales, tendencias, concursos donde él pueda participar y todo lo que tenga que ver con este mundo. Visitamos siempre la página de la ICDL, donde podemos leer de forma gratuita, y compramos, mínimo, un libro por mes. Agradecería me recomiendes títulos y autores infaltables en nuestra biblioteca. Y también, si puedes, links que podamos visitar.

    • elsaaguiar said

      Uf, qué preguntas más amplias. Yo tengo tres de la misma edad que el tuyo, y estoy siempre en la misma búsqueda que tú señalas, porque además, cada niño tiene que ir encontrando lo que le gusta y no todo vale para todos. Quizá en las diversas entradas y en los comentarios de este blog irás encontrando algunas respuestas.
      El autor que yo más admiro para chavales es Roald Dahl, sin duda, pero es un autor un poco transgresor, así que quizá deberías echarle un ojo tú antes, para ver si te encaja y le puede encajar a tu hijo. También me gusta, ahora mismo y en otro orden de cosas, los mangas de Yotsuba, es otro tipo de lectura, pero maravillosa. En fin, que poco a poco podemos ir comentando.
      En cuanto a links, para estar al día de este mundillo te recomiendo, sin duda, Literatura infantil y juvenil actual.

      • Monella said

        Gracias por responder, ¡y tan rápido!!!. ´Gracias por las recomendaciones, y sí, a medida que leo las entradas del blog me voy enterando de autores y títulos buenos… ¡Ya est6oy haciendo mi lista!! Gracias y bendiciones.

  19. [...] Elsa Aguiar escribió, en su blog Editar en voz alta, un artículo, de lectura obligada, titulado: Cinco cosas que no es la literatura infantil y juvenil. Dentro de esas cinco sabias verdades, la número cuatro siempre es una constante que llega a ser [...]

  20. [...] En el blog Editar en voz alta, interesante reflexión sobre lo que es realmente la literatura infantil y juvenil. [...]

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