¿Un caballo más rápido?

29 enero 2012

Me preguntan en una entrevista si creo que la LIJ actual ofrece a los niños y jóvenes lo que estos demandan.

Uf, me digo. Es que la pregunta no es esa, la pregunta es otra. La cuestión es si la literatura, o el cine o la televisión o cualquier otra forma de ocio, arte o entretenimiento debe dar a los “consumidores” lo que estos demandan.

La respuesta, para mí, es clara, aunque doble: evidentemente, sí; evidentemente, no.

Evidentemente sí, porque como ya hemos comentado en otras ocasiones, nuestro objetivo principal no es hacer libros, sino  conseguir “hechos de lectura”. Y un libro que no interesa, que no atrapa, que no impacta en el mundo del lector infantil o juvenil, es un libro fallido, por muy bien escrito que esté, por mucho que aporte  y por muy interesante y  maravilloso que sea.

Y evidentemente no porque ¿qué sería de nosotros si solo se nos ofreciera aquello que somos capaces de demandar? ¿Cuántos aficionados al cine estaban demandando en 1977 un western ambientado en una galaxia muy, muy lejana? ¿Y quién habría dicho en 1996 que los lectores infantiles estaban demandando obras de gran extensión y temática de magia? Pero llegaron George Lucas y  J.K Rowling y generaron esas demandas de una forma muy sencilla: creando una oferta. Como dijo Henry Ford, “si hubiera preguntado a la gente qué quería, me habrían dicho que un caballo más rápido”.

La demanda hay que cultivarla y fomentarla con una oferta rica, novedosa, motivadora, sugerente… Una oferta que descubra demandas que ni el propio demandante hubiera imaginado que tenía, que cambie las reglas del juego sin dejar de jugar a él.

En 2006, en un momento en que ya existía el teléfono, el correo electrónico, los SMS, los blogs, incluso las redes sociales… ¿cuánta gente demandaba un sistema que permitiera expresarse con textos de no más de 140 caracteres? No mucha, desde luego; pero llegó la gente de Twitter e hizo su oferta, generando la posibilidad de gestionar nuestra identidad en la red gracias a su sistema. ¿Se atendió una demanda? No. Se propuso una oferta visionaria.

Así que propongo que aspiremos a hacer una LIJ que no se limite a explotar las fórmulas que parece que funcionan, y explore propuestas nuevas. Una LIJ hecha desde la empatía con los lectores y la comprensión de sus hábitos, necesidades y creencias, no solo desde la imitación de los libros más leídos. Una LIJ que no se limite a gestionar el presente, y también apueste por abrir nuevos caminos.

Si realmente creemos que la rebeldía, el inconformismo y la creatividad están entre las mejores cualidades de los niños y jóvenes, hagamos una LIJ que esté a la altura de lo que más nos gusta en ellos: rebelde, inconformista y creativa. Si los niños y jóvenes son el futuro, hagamos para ellos una literatura de futuro.

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10 comentarios to “¿Un caballo más rápido?”

  1. Gonzalo. said

    Esta es la más pura esencia del nombre del blog: editar en voz alta. Apasionante.
    Y en ese sentido, ¿cómo distinguir lo nuevo? La clave está en la frase de Henry Ford. No olvidemos que, en aquel primer momento, un coche de motor partía de una evidente desventaja con respecto al coche de caballos. Es decir, que había que arriesgar sin ninguna garantía de que el nuevo ingenio fuera a evolucionar tanto como para superar las dificultades.
    No hay solución, yo no le puedo pedir a un editor que sea un visionario: está supeditado a demasiados condicionantes, muy obvios.
    Suele decir Ricardo Gómez, y lo suscribo, que el escritor no debe tener más compromiso que con la literatura. Y el editor, también, aunque sea creando pequeñas áreas de experimentación. Áreas sostenidas, sin duda, por “lo seguro”, lo que ya vende.
    Si es buena literatura, hay que arriesgar un poco, ponerlo en el mercado para comprobar si genera “actos de lectura” o no los genera. Incluso aunque sean minoritarios, como sin duda fue minoritario el primer Ford.

  2. Pablo said

    Yo creo que todo se engloba dentro de las necesidades del consumidor. Sólo que hay algunas que son necesidades ocultas y es ahí donde hay que poner especial atención, y como bien dices, realizar una “oferta visionaria”. Hay herramientas de marketing que nos permiten intuir estas necesidades ocultas. Me explico, seguramente nadie habría expresado explícitamente que quería un western espacial. Sin embargo, seguramente, si se hubiese estudiado adecuadamente al consumidor, se habría detectado un “aburrimiento” respecto al género western, y la necesidad de que se innovará en algo similar pero que a la vez fuese rompedor.

  3. Star Wars no triunfó porque la gente quisiera un western espacial, sino porque era una historia cojonuda.

    Lo único que necesita una historia es ser interesante. Si es interesante, se publica y punto.

    Espero no estar equivocado.

  4. Rusta said

    Bien dicho. Y en parte ese es el encanto de los éxitos literarios, que cada uno es muy diferente al anterior y ofrece algo en lo que los lectores no habríamos pensado antes.

  5. Andrés Sobico said

    “El mercado atrasa” decía un editor de lIJ argentino. La utilidad de esta frase es la misma que la de tu comentario: oxigena, auspicia en los que escribimos alguna cosa a construírnos una voz propia.

    A Rowling ni si quiera le abrían el manuscrito “porque tenía muchas hojas” ¿qué hizo? lo retipeo con un interlineado menos, y así alguien al menos un editor lo abrió…

  6. Begoña said

    Elsa, por lo que cuentas, ser editora es parecido a ser madre. Solo se cambian los hijos alumbrados, por los libros por alumbrar.
    Tu post tiene mucho en común con el libro Cómo editar un libro… de Sonia Belloto. Me imagino que por la pasión común.
    Saludos

  7. PabloC said

    Cambiar las reglas del juego sin dejar de jugar a él. Me ha gustado mucho el artículo.

  8. sfer said

    Para conseguir “hechos de lectura”, en el ámbito de la LIJ, no solo hacen falta lectores, sino también y en muchos casos mediadores. El entusiasmo de un buen mediador puede convertir un libro a priori “fallido” en un gran éxito. Solo tiene que entusiasmarle, y saber contagiar su entusiasmo.

  9. Impecable, Elsa. Qué falta hace que se digan esas cosas, y tan bien dichas. Muchas gracias, a ti y a quien me hizo conocer tu blog.

  10. [...] unos días, en un comentario Guillermo decía, “si es interesante, se publica y punto”. Y esa afirmación, tan “de [...]

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