¿Se publica y punto?

6 febrero 2012

Hace unos días, en un comentario Guillermo decía, “si es interesante, se publica y punto”. Y esa afirmación, tan “de cajón”, lleva varios días pululando por mi cabeza. Si es interesante, se publica y punto. Tan sencillo como eso. ¿Sí?

Primero de todo está el espinoso tema de qué entendemos por un libro interesante. Este término, como otros (“de calidad”, “bueno”, “comercial”), tienen la particularidad de ser bastante peliagudos y subjetivos. Porque, ¿qué es un libro interesante? Simplemente, un libro que interesa. ¿A quién? ¿Hay algún libro que interese a todos sin excepción? Fijo que no. Entonces, interesante, ¿para quién?

Pero hay más. Busquemos algunos paralelismos:

Si voy a la biblioteca y veo un libro interesante (que me interesa), lo saco y punto.

Si voy a la librería y veo un libro interesante, ¿me lo compro y punto? Puede que sí, pero también puede que me lo piense un poco, lo compare con otros, calcule cuánto me he gastado en libros este mes… Vamos, que por muy interesante que sea, no “me lo compro y punto”.

Si estoy buscando un libro para mis hijos y veo uno que me parece interesante, tampoco me lo llevo y punto. Antes me planteo si ellos lo van a considerar interesante, si conecta con sus inquietudes en este momento, si aporta una visión del mundo que no choque con la nuestra (tienen solo 10 años), si el número de páginas es adecuado, si no tienen ya cosas muy parecidas… En fin, que me lleva un buen rato decidir si me lo llevo o no.

Y si lo que tengo entre manos es un candidato a publicación que me parece interesante, entonces, menos que nunca el planteamiento es del tipo ”es interesante luego se publica y punto”. En este caso, la lista de requerimientos se amplía y entran en juego consideraciones como si tiene sentido en el entorno actual; si es adecuado para los destinatarios potenciales; si conecta con lo que, como editorial, queremos ofrecer a nuestros lectores; si tenemos en catálogo cosas muy similares; si hay en el mercado títulos con un planteamiento demasiado cercano… además de cuestiones de otro tipo como cómo de cargado va el plan de publicaciones de ese año (un editor no puede publicar tantos libros como caen en sus manos: debe adecuarse a la capacidad de producción, promoción y distribución de la editorial); si el coste de publicación entra dentro de los márgenes que manejamos (si publicar un determinado título es tan costoso que solo vendiéndolo a 40 euros no pierdes dinero, entonces no es viable hacerlo)… y así un montón de consideraciones que a veces llevan a rechazar un manuscrito o un proyecto que, a priori, es interesante.

Cuando esto ocurre, me acuerdo siempre de lo que decía mi jefe José Luis Cortés cuando le llorábamos nuestras penas: “¡ay! – suspiraba - y qué bien estaríamos todos si no fuera por la realidad”.

Pero, a pesar de la tozuda realidad, Guillermo, en lo esencial tienes razón: sí, si un libro es interesante se publica y punto. O por lo menos, se intenta.

21 comentarios to “¿Se publica y punto?”

  1. La magia de tener entre manos un libro que tiene que llegar a ver la luz es indescriptible. Es como un cosquilleo magnífico de pensar que a pesar de la realidad ;) se debe luchar por una historia para que los lectores la descubran.

    Me ha encantado tu entrado, como siempre :)

    Besos desde una gélida Barcelona.

  2. María Antonia said

    En efecto, no es tan sencillo. ¡Cuántas veces he tenido que rechazar libros que me parecían excelentes e interesantísimos porque no encajaban con la línea editorial, se dirigían a un público muy minoritario, o cualquier otro motivo! Lo bueno es que, si realmente eran tan interesantes, antes o después han llegado a hacerse un hueco en alguna editorial.

  3. ¡¡PROTAGONISMO!!

    No, en serio, un comentario tan breve, arrogante y precipitado como el mío (del cual, por cierto, no me arrepiento ^_^) se merece una contestación bien argumentada como ésta. ¡Muchas gracias, Elsa!

    Ahora me gustaría explicar mejor (o explicar a secas, vamos, cosa que me debería haber molestado en hacer antes) lo que quise decir con “si es interesante, se publica y punto”.

    Todo vino a raíz del comentario que hiciste acerca del éxito de Star Wars: “¿cuántos aficionados al cine estaban demandando en 1977 un western ambientado en una galaxia muy, muy lejana?”. La respuesta es: nadie. Lo que la gente quería, y sigue queriendo, es que le cuenten buenas historias que tengan peso, valor y solidez. Si George Lucas hubiera hecho una buena película acerca de piratas vikingos, entonces se hubiera abierto la veda de los piratas vikingos. Si hubiera hecho una mala película de western espacial, la gente hubiera pasado de ella y se hubiera interesado por otra buena película de la época.

    Lo que quiero decir con esto es que lo que importa (lo que espero y deseo con todo mi corazón que importe) no es dar con la “fórmula del éxito”, sino hacer las cosas bien. Harry Potter no triunfó porque fuera una historia de magia con muchos ingredientes interesantes (es decir, ese no fue el factor esencial de su éxito), sino porque era una historia como la copa de un pino de buena. Puede argumentarse que Crepúsculo (una mediocridad desde el punto de vista literario) basa su éxito en un planteamiento interesante, pero lo que pasó de verdad es que Stephenie Meyer supo (o tuvo la suerte de) encontrar el punto G de sus lectores potenciales; es decir, es un mensaje muy bien dirigido. O sea, que no vale con la fórmula Vampiros + Hombres Lobo + Triángulo Amoroso = más ricos que el tío Gilito. Tiene que haber una historia coherente con lo que se supone que debe ser y que ofrezca al lector justo lo que debe ofrecer. ¡Ni siquiera hace falta que sea una buena historia en el sentido artístico de la palabra! Yo acabo de leerme una novela con hombres lobo y amoríos y toda la parafernalia comercial que uno se pueda imaginar y que, sin embargo, es un aburrimiento no sólo porque no es una buena novela, sino porque ni siquiera se molesta en ofrecerme el tipo de historia que se supone que me debe ofrecer. Quizá me equivoque y la novela que me he leído acabe siendo un superventas, pero yo no lo creo. ¿Por qué? Porque no es interesante.

    “Interesante” quiere decir que resulta de interés para aquel al que se supone que va dirigido. A mi novia le encanta el fútbol, pero a mí me la trae floja; por eso mismo, la mejor revista de fútbol del mundo me importará un pepino, lo cual no quiere decir que dicha revista no sea interesante.

    “Interesante” quiere decir que es sólido y está bien hecho y está elaborado de forma profesional pensando en aquel al que va dirigido.

    Yo he trabajado en televisión, y allí el tema es siempre el mismo: imitar aquellos programas que tienen éxito fuera. Pero no imitar su calidad, su puesta en escena o la efectividad de sus guiones, no: sólo se imita el planteamiento. ¿Resultado? Docenas de programas de mierda que fracasan cada año. Y yo veía a mis jefes llevarse las manos a la cabeza y exclamar: ¿por qué? Porque no lo hicisteis interesante, piratas.

    No me gustaría descubrir que el mundo editorial es como el mundo de la televisión.

    Lo que yo quiero preguntarte, Elsa, como editora que eres, es: ¿qué importa más? ¿La calidad de una historia, entendiendo ésta como algo “bueno” desde el punto de vista de aquellos a los que va dirigida; o el hecho de que una historia incluya elementos que aparecen en otras historias de éxito?

    ¿Importa más que una historia tenga triángulos amorosos, seres sobrenaturales, chicos misteriosos y venga la brasa, o que aquello que se cuenta sea interesante?

    ¿Qué es importante en realidad a la hora de publicar, más allá de las palabras bonitas?

    Podríamos estar ante un debate muy interesante (^_^)

    Un saludo, y gracias por mantener este blog. Y gracias también por dedicarme una entrada que no me merezco.

    ¡Comenten, señores!

    • Rusta said

      Yo creo que en tus preguntas también hay que pensar en la otra parte: lo que piden los lectores. Estoy segura de que muchos editores son conscientes de que han publicado obras de escasa calidad con esta oleada de autoras americanas que siguen el fenómeno “Crepúsculo”, pero mira los fans (o “las fans”), que los devoran e idolatran al guaperas de turno aunque en todo lo demás la historia sea bastante floja. Es un poco como lo de comer comida basura: sabemos que no es sana, pero no por eso dejamos de comerla y sus fabricantes tienen que hacerla para cubrir nuestras necesidades.

      Con esto quiero decir que no solo hay que pensar en el editor que busca vender, sino en los lectores que realmente disfrutan con “Hush, hush”, “Eternidad” y similares. En mi blog he recomendado obras que me parecen mucho más interesantes y completas sin perder el gancho, pero a muchos lectores les llaman más la atención las historietas románticas de poca monta. De todos modos, creo que aquí también influye mucho la publicidad: si nos vendieran bien una historia completamente distinta a esto, picaríamos (y más los adolescentes, que son más maleables).

      Por otro lado, determinar el interés es bastante subjetivo, porque nuestro planteamiento, el de los que intentamos analizar las partes de una novela de manera crítica, es muy distinto al del joven lector que lo que busca es disfrutar. Con 15 años me daba igual la “calidad literaria” y posiblemente hay libros que me encantaron que, analizándolos ahora, les vería muchos fallos. No creo que solo importe la calidad (un concepto que valoran los adultos), sino el factor de entretenimiento que puede aportar a niños y jóvenes. Hay que encontrar un equilibrio entre la calidad y los buenos temas sin perder ese “algo” que enganche y apasione (como en “Los Juegos del Hambre”, por ejemplo).

      En fin, buen debate :).

  4. Elsa, ya que hablas siempre con tanta sinceridad, me gustaría que dieras tu opinión sobre el futuro de las editoriales ante tanto movimiento digital. ¿Serán meros intermediarios? ¿Servirán como “colador” que garantice la calidad? Estoy interesado como profesor, paar dar respuestas a mis alumnos y como escritor. Gracias.

    • elsaaguiar said

      Bueno, ya sabes lo que dicen por ahí: “es difícil predecir, sobre todo si se trata del futuro” :)
      La verdad, no sé responder a tu pregunta. El sentido común me dice que, en tiempos de cambio y en cualquier industria, sobreviven aquellos actores que tienen una propuesta de valor que ofrecer. Las editoriales (y los editores, que no es lo mismo) tienen que definir cuál es la esencia de su aportación a la cadena de valor del libro (sea en el formato o dispositivo de lectura que sea). En ello estamos, o deberíamos estar. Si quieres un punto de vista duro, pero interesante, te recomiendo esta entrada (bueno, y el blog entero), así como el artículo original al que se refieren. Es una mirada a una faceta muy concreta, pero es. Y afecta de forma diferente a las editoriales y a los editores. Personalmente, a mí lo que me interesa es esa definición de la esencia de la tarea del editor.

      • Muchas garcis por tu respuesta, Elsa. Efectivamente, el artículo es duro, pero parece la realidad del futuro inmediato. También los escritores tendremos que definir nuestra labor. En cuanto al trabajo del editor, como creador-colaborador del autor, no sé si Amazon o quien sea, lo respetará. ¿Y los ilustradores? Será el lector el que haga de “editor” cambiando al letra del libro o el espacio interlineal. No sé, personalmente no me gusta este cambio, aunque como muy bien dices, no se sabe qué sucederá mañana.

      • elsaaguiar said

        Quizá no, quizá hay otras realidades y otros futuros. Y yo siempre tengo como cabecera la frase de Denis Gabor: “la mejor manera de predecir el futuro, es inventarlo”. Inventemos un futuro compatible con lo que creemos que podemos ofrecer como escritores, como editores, e incluso como profesores. Yo es lo que pienso hacer :)

      • Inventemos el futuro, sí, pero reflexionemos sobre el presente y, sobre todo, hacia dónde deseamos ir. A veces, las tecnologías adelantan a los propios creadores.

  5. Rusta said

    El mercado editorial es tan amplio que inevitablemente hay que filtrar por los dos lados: el editor para decidir qué publica y qué no, y los lectores para decidir qué nos compramos y qué no. Sí, los libros elegidos tienen que ser interesantes, pero es un tema tan subjetivo que hay que analizar cada caso por separado.

    Por otro lado, lo que más me llama la atención de tu entrada es que a veces no compense publicar ciertos títulos (supongo que por los derechos de publicación de autores extranjeros). Es una lástima que algunas obras se pierdan por esto, tal vez los costes deberían tener unos límites, aunque hablo sin tener ni idea.

    Besos.

  6. Cuando trabajas una editorial minúscula el calificativo “interesante” no es nunca suficiente para publicar y punto. Porqué tal vez ese “punto” sea el “final” de la editorial.

    Particularmente me gusta poner el “interés” en cuarentena y después intentar ver si contagia a otros (amigos, posibles públicos objetivos, lectores de confianza).. y si tras esas pruebas el interés sigue latente tal vez ha llegado el momento de sacrificar algunos árboles para poder publicarlo.

  7. Me resultó de interés leer tanto el comentario de la autora como de los que opinan. Me atrevo a pensar que hay muy buenos manuscritos sin publicar y muchos libros publicados que despiertan el interés de pocos…La vida te va poniendo en las manos todo tipo de libros, aprovecha lo bueno y desecha lo malo. Hay que publicay punto, claro con la mayor coherencia, no sacar textos y cito parte del comentario de la dueña del blog – ‘ creo en una literatura en general, que sea capaz de enriquecer al lector, de transformar, de alguna manera su vida, y su visión del mundo.’ Acabo de terminar un manuscrito, estoy feliz con lo que he hecho, ahora intento ponerlo , con el favor de Dios, en las manos del editor, para entre los dos intentar que salga un libro que edifique a otros. Mi respeto por sus reflexiones. Gracias por las nuevas tecnologías, pero no olvidemos que lo clásico ha perdurado por mucho tiempo. En mi Caribe querido, en mi Habana, me encanta sentarme en el sillón, tomarme un café calentico bien fuerte, y ponerme a leer el libro,la revista, etc, que escogí, ese momento tiene una espiritualidad que nada la sustituye, ni ordenador, ni nada. Me gusta subrayar conceptos, frases, enseñanzas. Cada cual saque sus propias conclusiones,que elija a su gusto la aguja sabe lo que cose y el dedal lo que empuja. , somos libres de escoger. Me gustó leer las opiniones de los que escribieron a la autora del blog.un abrazo.

  8. Libros said

    Muy interesante este post. ¿Me permites compartirlo? Te dejo link en mi próximo Lo mejor de la quincena. Saludos.

  9. [...] ¿Se publica y punto? Una interesante (nunca vino más a cuenta el adjetivo) reflexión sobre los motivos que pueden llevar a un editor a decidir publicar un libro –o a no hacerlo, incluso cuando puede tener algo realmente bueno entre manos. Mariana para Blog de Libros 19/02/2012 | Lo mejor de la quincena [...]

  10. Mariella said

    Me encantó tu blog. Soy jefe de MKT de SM en Perú y como entenderás ando super involucrada en los temas de LIJ, así que te seguiré los pasos . Un abrazo !

  11. Andrés Sobico (argentina) said

    “Cuídate de vivir en épocas interesantes” dicen que decían los chinos.
    Esta es una época interesante, especialemnte para los editores; los que escriben tienen más opciones para difundir su obra, y para percibir dinero por ellas, incluso hasta ´para recibir el feedback del lector directo, con el inconveniente del cotejo, de la “mirada extraña” sobre su obra en progreso.
    Pero quienes saben más de todas estas variables? pues los editores; vislumbro una alianza entre editores y escritores, con las editoriales mastodónicas como víctimas autopropuestas.

  12. David said

    Elsa, he descubierto tu blog recientemente y estoy empapándomelo, me parece interesante, honesto y muy bien escrito. Además, tiene el valor añadido de los editores que se pasan por aquí a comentar, ya que conocer de primera mano las opiniones de vuestro gremio es algo bastante complicado incluso en esta época de comunicación 2.0

    Yo voy a ser un poco atrevido y voy a opinar sobre este asunto, quizás, al estar un paso más alejado del bosque, sea capaz de tener una visión distinta. Y mi opinión coincide bastante con la de Guillermo. Escucho a los editores y agentes hablar de tendencias del mercado, de variedad en el fondo editorial, de intuir por donde irán los tiros en la próxima campaña, de la dificultad de adaptarse al formato digital… Se intenta establecer una especie de fórmula que, si bien no asegure el éxito, por lo menos minimice los daños. Pero creo que dicha fórmula no existe: si la hubiera, casi todos los libros publicados venderían bien y las librerías estarían llenas de buena literatura. Son más de dos, tres, cuatro y cinco libros al año que leo y me pregunto: ¿cómo ha podido pasar esta obra tantos filtros? ¿como un editor ha puesto dinero para que vea la luz? Y puede que se traten de libros de éxito gracias a una estruendosa campaña de marketing, pero tengo la certeza de que el lector no picará con la misma obra de dicho autor.

    Sé que me vas a decir que estoy simplificando desde la perspectiva de un lego, pero ¿y si la ecuación fuera tan sencilla? ¿Y si, simplemente, hiciera falta una buena historia como decía Guillermo? Y no, no estoy de acuerdo con que “un buen libro” sea algo tan subjetivo. Creo que todos, desde el editor hasta un lector habitual, es capaz de identificar un buen libro. Los hay de distinto pelaje y color, escritos con un estilo u otro, que se mueven en tal o cual género, pero un buen libro siempre es reconocible: te llena, te evade del mundo, su lectura te seduce, sientes que el autor está apasionado con el relato, sus personajes te interesan y, en definitiva, te produce la satisfacción que sólo te da una historia bien contada.

    Quizás si los editores pusieran esos valores como prioritarios, y el resto de las consideraciones pasaran a un segundo plano (obras similares, tema que no está de moda, autor desconocido…), tendríamos un panorama editorial mucho más atractivo.

  13. Creo que esa afirmación “se publica y punto” debe de tener un significado distinto para un grupo internacional que para una pequeña editorial. Recuerdo haber leído que el señor Jean-Claude Fasquelle, quién fue director y propietario de Grasset-Fasquelle (ahora pertenece a Hachette) siempre se había comportado “como un gran señor, vale decir, como alguien que no estudia las cuentas al dedillo o que si las estudia lo disimula.” (El dinero y las palabras Por Alicia Dujovne Ortiz)
    Salvo que, hoy, hayan personas como Jean-Claude, las mejores historias dependerán del estudio de las cuentas al dedillo. Ojalá que me equivoque porque me gustan las buenas historias.
    Me encanta tu blog.

  14. Siempre es agradable el terminar el trabajo de llegar a producir un libro. Pero es mas agradecido el que pueda leerse en todo el mundo.

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