Literatura y tecnología

9 junio 2010

Es probable que se trate de una percepción muy subjetiva, pero a menudo tengo la sensación de que hay un cierto divorcio entre literatura y tecnología.

Y no me refiero a lo que opinan los escritores o los editores sobre el libro electrónico (que debe de ser la pregunta más respondida en lo que llevamos de año) , ni a quién tiene o quién utilizaría un e-reader ni quién tiene perfil en Facebook o  se comunica con los lectores a través de un blog o de un foro.

Ni siquiera me refiero a quién ve el interés de que su obra esté en formato electrónico. Al final, parece que el tema queda reducido a poner en otro formato lo que ya está impreso y a discutir si los royalties esto y aquello y si los derechos de autor lo otro y la pirateria lo de más allá.

Me refiero, concretamente, al divorcio que parece haber entre tecnología y creación literaria: como si la declaración de tecnofobia fuese casi un componente obligado para tener alguna posibilidad de ser considerado un autor de peso.

A autores y a editores nos toca (por suerte) reflexionar sobre las posibilidades creativas que abren estas tecnologías. Y, quizá me equivoque, pero no tengo la sensación de que  esa reflexión se esté produciendo aquí, entre nosotros.

Desde luego, no suele haber autores en las múltiples jornadas sobre libro electrónico que se están celebrando desde hace ya tiempo, y si los hay, es entre el público, no entre los ponentes. Los temas que se tratan (solo hay que mirar el programa de un par de congresos o jornadas sobre el tema) tienen que ver, normalmente, con el negocio, con la tecnología, con las telecomunicaciones, con los intermediarios, con los derechos e incluso con los lectores… Con todo, excepto con la obra literaria en cuanto tal  y con la persona que la crea.

Buscando por ahí, y aparte de algunas iniciativas curiosas (como por ejemplo, la de Penguin de 2008) parece que solo existiera el hipertexto como posibilidad creativa en la web. O al menos, como elemento de reflexión y análisis de los estudiosos de la literatura en la web.

Y sin embargo, cada formato, cada “aparatito”, trae consigo unas nuevas posibilidades creativas que deberíamos explorar. Algún ejemplo al que merece la pena dedicar un tiempo de reflexión:

  • ¿Qué posibilidades creativas genera el hecho de que la mayoría de los lectores potenciales lleven encima, permanentemente, un dispositivo móvil que le permite, además de hablar por teléfono, recibir mensajes, leer, y a menudo y cada vez más, escuchar música y hacer casi lo mismo que con un ordenador?
  • ¿Qué posibilidades podría tener el hecho de que la web permita la interacción entre diferentes lenguajes creativos? El Vook es solo una posibilidad, quizá la más evidente, pero no es la única.
  • Más sencillo:  ¿qué posibilidades hay en el hecho de que el papel y la web puedan complementarse entre sí?
  • Y más cercano:  ¿qué puertas abre a la creación una herramienta que permite tocar la pantalla y acercar y ampliar lo que estás viendo, como ya tienen el iPhone o el iPad y que gente como Scott McCloud lleva años explotando en otro terreno creativo como es el cómic (merece la pena analizar el partido que le saca al lienzo continuo en que se convierte la pantalla del ordenador)?
  • ¿Qué posibilidades para la creación literaria (y no digamos para la promoción y el marketing, pero en ese campo sí hay más iniciativas innovadoras) nos proporcionan las herramientas de la llamada web social?
  • Incluso, ¿qué posibilidades podría suponer una redefinición del papel del lector gracias a las posibilidades anteriores?

No pretendo, ni mucho menos, que en todas ellas haya fórmulas válidas o perdurables, pero si hay alguna, hay que descubrirla intentándolo.

Por otro lado, estemos seguros de que intentarse, se va a intentar: algunos, como Penguin o los que se inventaron el Vook ya lo están haciendo y otros, como estos, lo intentarán dentro de nada.

Pero me da pena que esa literatura la vayan a hacer las perssonas que saben de tecnología, no de creación literaria. Son los autores que hoy escriben y lo hacen bien los que tienen que empezar a andar el camino. Solo así lograremos buenas novelas concebidas desde el principio para posibilidades creativas nuevas.

Y somos los editores de hoy los que tenemos que apoyar e incluso liderar ese proceso: explorar, ver más allá, mostrar posibilidades, apoyar en las dificultades, proporcionar herramientas y logística… Solo así podremos hacer evolucionar este oficio, aportando lo que siempre hemos aportado.

¿Te vienes?

26 comentarios to “Literatura y tecnología”

  1. blumm said

    Muy buena la reflexión.
    Quien verdaderamente crea, quien se avalanza a escribir una novela, una obra de cierta entidad, necesita descolgarse por un momento de este barullo tecnológico y rescatar un lápiz de Alpino, un folio de cuadrícula pequeña y un sacapuntas Made in Germany.

    Sería una lástima, y una perdición que la creación la realizasen los “puestos” en tecnología y no los creadores.

    Veremos en qué desemboca todo.

    Me gusta el blog, lo enlazo.

  2. […] This post was mentioned on Twitter by José Ignacio Silva, Tuitertulia. Tuitertulia said: RT @jisa39: Literatura y tecnología http://twurl.nl/dy8tgg […]

  3. GemmaLluch said

    Genial el post. El tema da para unas buenas jornadas porque es verdad que se habla mucho de “aparatos” y poco de creación: ¿será por qué es más fácil diseñar objetos o instrumentos que obras o mundos de ficción? Me gusta el post, lo recomiendo.

  4. Ana Campoy said

    Es absolutamente cierta esa pose “anti-tecnológica” de la que muchos autores consagrados presumen antes los más jóvenes. Nos miran por encima del hombro como si el hecho de estar al día nos convirtiera en seres “impuros”. Es posible que ser culto no sólo sea directamente proporcional a los libros que se leen, sino también a la capacidad de evolucionar.

  5. Ikima said

    Pues yo, paradójicamente, uso la tecnología para todo lo que me interesa excepto para crear. Me parece una herramienta inestimable para ponerme en contacto con otras personas que comparten mis mismas inquietudes, para aprender, conocer editoriales, nuevos autores, blogs de referencia… Y, sin embargo, en el tema de la creación siento que estoy involucionando. No sólo no suelo escribir el texto de mis libros directamente en el ordenador (y eso que me paso la vida delante de uno) sino que estoy involucionando: llevo unos meses escribiendo con plumín y tinta. Seguramente a nivel creativo se trate de un desfase absoluto, pero supongo que precisamente mi vida es tan tecnológica en todos los sentidos que necesito hacer un paréntesis para que la creación sea un mundo a parte, más tranquilo, y, sobretodo, muchísimo más lento. Sé que muchos autores dicen que prefieren escribir directamente a ordenador por una cuestión de tiempo, pero… ¿acaso tiene sentido forzar la inspiración o tener prisa?

    Ahora, una vez creada la obra, veo con muy buenos ojos adaptarla todo lo posible a las posibilidades de la red. Sin embargo, crear directamente pensando en la red, me parece verdaderamente complicado…

  6. Begoña said

    Me pasa lo contrario que a ti, Ikima, escribo en ordenador porque después de unas hojas mi letra me frustra, cambio las palabras por otras,cambio el ritmo de la frase, o el lugar, o encuentro que lo que quiero decir queda mejor de otra forma y el resultado es tachón, típex, típex y tachón. O el orden después se altera para mejorar el conjunto. Y todo esto traducido a ordenador es más rápido y limpio, incluso accesible.
    Me encanta el resultado, que pasados unos días por supuesto tal vez sea sujeto a más cambios. De modo que lo mío es un desfase absoluto y lo de siempre, lo importante es disfrutar. No importa la forma, importa mejorar.

  7. Gonzalo Moure said

    El hecho mágico es la escritura. Que pequeños símbolos se conviertan en nuestra mente en emociones, sensaciones, pensamiento ajeno y propio.
    Pero ese hecho mágico se habría quedado encerrado dentro de lo privado si no hubieran surgido las editoriales. Si no las hubiera ¿se escribiría tanto como se escribe, se intentaría publicar tanto como se publica? La respuesta es obvia.
    Ahora, muchos escriben en la red, pero también en este caso se reduce a lo privado, por más que lo privado en la red sea abierto. Creo que un uso literario de todos los nuevos medios tecnológicos solo se hará real cuando las editoriales abran también ese campo, o cuando surjan nuevas editoriales que ignoren la imprenta y apuesten por la nueva(s) tecnología(s). Pero, no nos engañemos, mientras no tenga una traducción económica (retributiva, vaya) para el autor, en efecto quedará en manos de los que “saben de tecnología”, pero no de literatura.
    Es decir: si una editorial (clásica o “nueva”) ofrece un espacio y un formato nuevos, los escritores acudiremos. Porque personalmente me importa poco el soporte si lo que se busca es la vieja magia: la de los pequeños símbolos que se convierten en emociones, sentimientos y pensamiento.

  8. Begoña said

    Me gustaría dejar una pregunta para Gonzalo Moure o algún escritor profesional, ¿Creéis que los aficionados que publican sus manuscritos en la red os llegarían a perjudicar? Me explico ¿Que podrían llegar a abaratar de alguna manera vuestro oficio?
    Lo pregunto porque me encuentro mucho escritor frustrado que tiene blog y publica sus pequeñas historias. Y es la pregunta que me surge siempre que me encuentro alguien que para mí tiene calidad.Si al final tanta oferta perjudica al escritor de toda la vida.
    Yo me decanto porque sí le perjudicará a la larga. Aunque quizá es porque desconfío de las editoriales. Dejo la pregunta.

    • ricardo gómez said

      Muy interesante tu pregunta, Begoña. Merece respuestas. Yo estoy seguro de de buenos redactores de blogs surgirán magníficos escritores.

      Pero hay que tener en cuenta que “ser escritor” se ha convertido hoy en algo que aporta (en teoría) dinero y glamour. Muchos jóvenes quisieran ser Moccia o Rowling, pero no Marai, Melville o Delibes.
      Conozco a jóvenes que escriben blogs (¿por qué escritores frustrados? ¿porque han enviado un manuscrito a una editorial y no les han publicado a los veinte años?) y que querrían publicar a toda costa. Así, sucumben a la tentación de la autoedición o de admitir contratos renunciando a sus derechos de autor. El asunto no está en que perjudiquen a escritores “profesionales” (como tú dices) sino que se perjudican a sí mismos. Y a la literatura, porque habrá editoriales que preferirán al autor barato (“gato blanco o gato negro, el caso es que cace ratones”).

      • elsaaguiar said

        Bueno, es verdad que se puede ver como tú lo planteas, Ricardo, pero también se puede ver como una oportunidad, como una forma (lícita y muy válida) de darse a conocer. Y si no lo consigues, al menos has hecho lo que querías hacer. Y estoy pensando en un caso muy concreto que a mí me gusta mucho. Y encima, es en el mundo del cine (mucho más complejo en muchos sentidos), pero perfectamente extrapolable. Me refiero a Sita sings de blues, de Nina Paley. Se trata de una película de dibujos animados que ha recibido multitud de premios y que reinterpreta el mito hindú del Ramayana, en clave de ruptura sentimental. Podéis verla aquí. Merece la pena. En la página web de la autora y en la de la película, se puede leer cómo se las ha arreglado para escribir, dibujar, producir y distribuir ella sola esta pequeña joya. Al margen de muchas otras conclusiones interesantes, que dejaremos para otro día, a mí este caso me demuestra que no es necesario ir siempre por los circuitos oficiales. Esta mujer fue por libre, dedicó mucho tiempo y todo su dinero a un proyecto que para ella era importante. Lo ha realizado y, de una forma muy creativa, lo ha rentabilizado. Y además, gracias al prestigio que ha conseguido, ahora no le falta trabajo. Se ha dado a conocer sin firmar derechos de autor ni nada parecido.
        Lo que yo estoy defendiendo es que las tecnologías habilitadoras abren nuevos caminos y nuevas formas de cultura, tanto en la producción como en la distribución y en la comercialización… Y que no podemos perder el tren de la creación. No para hacer las mismas cosas que se hacen para papel, o no solo, sino proyectos que de verdad aprovechen las posibilidades creativas de los nuevos medios.

  9. ricardo gómez said

    Creo que el problema no está en la tecnología en sí. Yo prefiero leer en papel, pero lo he hecho también en dispositivos electrónicos, y en el futuro elegiré aquel que me facilite la copia íntegra y que me permita hacer anotaciones… Escribo y corrijo con ordenador, aunque también me encanta la escritura manuscrita. Y, sin duda, nuevos dispositivos ofrecen muchas posibilidades teóricas, como el contraste de traducciones o la inserción de imágenes.

    El asunto está en si hay que escribir para la tecnología. Los fabricantes de chismes quieren vender sus chismes, y no cultura, pero agradecerían que uno de sus argumentos de venta fuese la difusión barata (incluso gratis) de la cultura, incluso a costa de jibarizarla. Cuando se habla de escribir utilizando las potencialidades de tabletas o teléfonos, ¿se trata de escribir a gusto del consumidor, como en las series de televisión? ¿Se pretende bloguizar para ajustar la narración a la visión subjetiva del autor? ¿Se trata de hacer malabarismos con lenguajes expresivos distintos, como el texto, la fotografía o el video…?

    Sin duda van a aparecer nuevas formas de expresión, que no eran imaginables hace medio siglo, como ya ha ocurrido con la novela gráfica o el álbum ilustrado. Unos autores crecerán en esos medios expresivos y otros veremos si podemos adaptarnos. El reto está en que el buen lector potencial merece que alguien le invite a distinguir entre el grano y la paja, entre la educación literaria y el mero consumo. No llegaré a verlo pero me gustaría comprobar qué papel jugamos autores, editores y críticos dentro de cincuenta años. Desconfío del resultado pero no por la tecnología, sino por el mercado, con lo que la clave está en la resistencia activa frente a las modas o la banalidad. Como siempre.

    (¡Muy bueno este foro!)

    • Begoña said

      Lo de escritores frustrados lo digo porque en alguna parte de sus blog lo expresan así. En mi caso estoy en un ay, creo que me estoy esforzando en cerrarme todas las puertas antes de que me las abran. En cualquier caso intento no cuestionarlo y avanzar a ciegas como siempre.
      Digo a ciegas porque el objetivo con que abrí el blog no se ha cumplido, ni creo que se cumpla: no puedo compartir mis buenos escritos, de modo que sí comparto los malos.
      Y casi a diario me digo que me valdría más cerrarlo de una vez. Lo malo es que tener blog engancha y mucho.

      • ricardo gómez said

        Me gustaría conocer tu blog.
        Pero insisto: ¿Por qué frustrados? Escribir es una cosa, publicar otra; lo primero es placentero y lo segundo azaroso. Las carreras de fondo las ganan los resistentes.

      • Begoña said

        Para conocer mi blog escribes Días de lluvia Begoña en google y llegas a él. Hoy si tengo tiempo dedico una entrada a este tema con el resumen de mi recorrido en el intento de publicación.
        No desisto ni desistiré jamás de publicar, está en mi naturaleza, pero sinceramente para ganar un concurso literario lo tengo crudo, quien entre en mi blog lo verá porque a simple vista se ve cómo escribo.
        Soy muy resistente, aunque a diario intento matar este gusanillo que no se deja morir, por eso continúo, sencillamente porque también está en mi naturaleza.
        Quiero dar las gracias a este blog,en primer lugar por no echarme con lo latosa que soy, y en segundo lugar por lograr unir gratuitamente a todas las capas literarias. Es un lujo tener acceso a algo así🙂

    • elsaaguiar said

      Bueno, escribir para la tecnología tanto (o tan poco) como escribir para el papel o, en su tiempo, para el pergamino. ¿Por qué escribir aprovechando las potencialidades de un chisme debe ser automaticamente sospechoso de estar escrito para “gustar” a la gente (aunque a mí me encantan, ya lo he dicho los buenos libros que, además, gustan a la gente)? Insisto en el ejemplo de Scott McLoud: no escribe para gustar, aunque nos gusta a muchos y aprovecha las posibilidades que le brinda un soporte distinto al papel para realizar creaciones que en el papel no funcionarían de la misma manera. Esa es la clave. Escribir para un soporte o para otro no tiene por qué entrar en contradicción con la autenticidad de lo escrito. O eso creo yo🙂

      • ricardo gómez said

        Discusión interesante, de tomar café con el tema. ¡Si lo de “gustar” está bien…! (Aunque los gustos sean diferentes).
        Pero no sé yo si se escribió “para” el pergamino o el papiro. Se escribió, aunque es cierto que el papel y la imprenta abrieron la vía de la ilustración.
        Ahora se abren nuevas posibilidades y sin duda se aprovecharán. La cuestión es quién lo hace, si los amantes de la literatura o los vendedores de tecnología. Desde luego, es un reto para autores y editores, y ya he leído que recogiste el guante.😉

  10. Gonzalo Moure said

    A Begoña: por qué no seguir. No todos los que escriben bien, o muy bien, logran publicar. Conozco a una escritora que ha estado muy cerca de arrojar la toalla por desánimo, y que de pronto es premiada dos veces y va a publicar tres libros en las mejores editoriales. Simplemente, siguió, y corrigió sus fallos. Aprendió de los errores, domó al caballo un poco salvaje que tenía entre sus dedos.
    Y los blogs sirven para eso, para irse probando, para buscarse a sí mismo y esperar (como dice Elsa de McLoud) a encontrar a quien comparta esa mirada, esa forma de expresarla. El blog es como los libros en el cajón, aunque en ese caso sólo los leen los ratones mientras que en el blog se encuentran opiniones ajenas, por pocas que sean.
    Y volviendo al fondo del tema, insisto: da igual el soporte. Dice Ricardo que se puede caer en el peligro de escribir para los vendedores de tecnología, pero yo no veo la diferencia con el peligro de escribir para una editorial, que también es vendedora por naturaleza.
    Creo que antes que después surgirán buenas editoriales virtuales: en cuanto encuentren la manera de evitar la piratería y la copia ilegal. Porque sí, los lectores electrónicos poco a poco van ganando terreno, a medida que su tacto se hace menos frío, se puede hojear el libro… Y, desde luego, tiene ventajas ecológicas, de espacio. Convivirá con el libro de siempre, y después, que gane el mejor. O el menos malo. Pero la magia de la escritura/lectura, siempre pervivirá.

    • ricardo gómez said

      De acuerdo, Gonzalo. Pero una precisión: salvando las adaptaciones, que sí son encargos, tampoco escribo “para” una editorial.
      Eso sí, luego hay editoriales, cuyo principal activo sus sus editoras, a quienes es un gusto presentar alguna obra.

  11. Begoña said

    Gracias a los dos por vuestras palabras, me han servido de mucho porque soy nueva en el mundo de los blog y estoy llena de dudas. Sois un gran ejemplo sin duda y me alegro de haberos sacado de vuestro silencio aunque sea un ratito🙂

  12. Ikima said

    La ventaja (o desventaja) que, a mi modo de ver, presenta un blog, es la facilidad con la que se crea información de retorno. Es decir: los comentarios. Cuando colgamos uno de nuestros textos en un post nos exponemos a recibir críticas directas, que pueden ser tanto sinceras como irreales. Tal vez las críticas sinceras y mordaces que se pueden producir gracias al anonimato y a la facilidad de proferirlas nos hagan daño, y las críticas no sinceras pero halagadoras (veo complicado que un lector habitual de un blog tire por tierra el trabajo del autor con el que confraterniza) pueden darnos a engaño y ponerle alitas a una enorme esfera de plomo. Estas últimas, las críticas que doran la píldora sin fundamento, me dan más miedo que las primeras. Es más fácil estar blindado ante el halago fácil cuando tu texto llega a través de un libro que a través de un blog, o así es como yo lo veo. Por este motivo me gusta disertar sobre literatura y las preocupaciones de los escritores noveles en el blog, pero no me gusta colgar mis propios textos por miedo a caer en engaños que más mal que bien harían a mi escritura.

  13. Begoña said

    Soy la pesada del blog y lo siento. Coincido cien por cien contigo Ikima. Pero a mí me preocupa más la información personal que pueda colarse o la opinión personal que pueda transmitirse a veces incluso sin pretenderlo. En cuanto a comenzar a escribir mal por influencias externas no lo creo, por precipitación tal vez sí, hace falta un proceso. Y quien no se arriesga no pasa la mar que dice el marinero.
    (yo por supuesto me ahogo cada día, pero es que nunca supe nadar) Saludos

  14. Begoña said

    En cuanto a los comentarios una aclaración, a mí me sirven para saber que hay alguien al otro lado. Es obvio pero a mí se me terminaría olvidando que eso de veras es leído por alguien. Para darme cuenta de que yo acentúo una cosa y el lector se queda con otra, que no siempre entiende lo que quise decir, y que no le damos importancia a lo mismo.
    Creo firmemente que ningún comentario nos hace daño, el que nos daña siempre es el ego. El que cada uno de nosotros llevamos dentro, pero ese estaría lo mismo si nadie comentase, es tan nuestro como el color de nuestros ojos. Pero siempre podemos ponernos unas gafas de sol oscuras para mantenerlo a raya.

  15. […] te publiquen;  Prefiero que me publiquen; Cinco cosas que no es la literatura infantil y juvenil y Literatura y tecnología. tags: Edición, Editar en voz alta: el blog de una editora profesional, En la Red, Libros y […]

  16. PSG said

    Yo escribo en cualquier parte: en el metro, en el bar… en el ordenador, con boli… en cuaderno,en hojas sueltas… Es cierto que la tecnología me ayuda con el tema de las correcciones, por lo menos a partir de la primera redacción.

    Tras este breve apunte, me gustaría decir que no creo que la literatura vaya a quedar en manos de los tecnológicos, ni de coña. Va a quedar en manos del público -sobre todo- y en manos de los expertos literarios de siempre, solo que algo reconvertidos y readaptados (no liderando, precisamente). Pero no es una predicción, es algo que ya está sucediendo:

    Si ustedes teclean filmaffinity en Google y le dan a enter, entrarán en una página dedicada a películas. ¿Que quieren saber algo de The Lovely Bones? Pues teclean The Lovely Bones en el campo correspondiente y adelante. En la ficha les aparece: sinopsis, críticas de críticos profesionales (pero también del público, y todas, aunque sean 258 o más), nota media de los que opinan… Cuando voy al video-club, salvo por un pequeño margen que le dejo a la intuición o al gusto personal (tengo un prejuicio favorable hacia Meryl Streep), me suelo guiar por esta página. Y acierto más. Pero me pasa otro tanto con la música. Probablemente, yo no habría conocido a Brandi Carlile de no ser por ciertos blogs especializados que hacen algunos. Y esos algunos pueden ser profesionales del sector de la música, o no, porque hay particulares que se curran a base de bien sus pasiones en la red. Y en Facebook se crean grupos en torno a afinidades culturales de todo tipo, algunas muy críticas y muy alternativas con el manejo comercial imperante. Y la literatura no se va a quedar ni atrás ni al margen de todo esto. Porque esto no es una moda, es un tsunami. Antes, las empresas culturales decían “tenemos esto para ti”. Ahora el público va a solicitar lo que quiere (porque preguntará por ello en la red), de un modo tal que el soporte va a ser la base del negocio y los contenidos lo accesorio, justo al revés que ahora. Cosa distinta es que consigan orientar a los publicistas mejor. ¿Creen que exagero? Hay grupos de música cuya maqueta rula tanto por Internet que cada vez llenan salas más grandes (y dejan así de ser desconocidos). Internet les hace la publicidad, no solo eso, les brinda la posibilidad de mostrar nítidamente que tienen un público a quienes potencialmente podrían apostar por ellos. ¿Por qué pensáis que Lady Gaga está en Facebook y en Twitter? ¿Por que se aburre sola en su triste vida y necesita hablar con miles? Y,sin ir más lejos, en este mismo blog podéis enlazar con la web de Marías, de Sierra i Fabra…

    Internet despierta además pasiones por un tema: la piratería cultural. Lo siento pero… se trata de algo imparable. Piensen en esto: ¿te puede prohibir alguien que prestes un libro o un disco a alguien? Pues esto es igual. Y, en el momento en que tienes que admitir un ladrillo de tolerancia, te entra el edificio entero. Imaginen que se compran un e-book, pero que este no permite que te pases el archivo al ordenador convencional. ¿Cuánto pensáis que se tardará en que sí se pueda hacer eso? Nada, en cuanto que se vendan algunos e-books, alguna casa fabricante lo ofertará como rasgo distintivo (y lo copiarán todas a la velocidad del rayo). Ahora, ya tenemos las novelas en el ordenata. ¿No lo podré mandar como adjunto a quien me dé la gana? Aunque lo hubieran protegido para que no funcione en un ordenador distinto, el software gratuito para saltarse esa protección estaría disponible en cero coma. ¿Por qué? Porque no hay que pedírselo a la NASA, lo hará cualquiera de los miles de programadores usuarios de la red. El fenómeno de la cultura gratuita es un hecho imparable. No resulta algo casual: las empresas fabricantes de soportes (mp3, mp4…)nos han dicho: “Cómo no va a querer un cacharro de estos, si aquí le cabe el mundo.” Te entra música que no te da tiempo a escuchar en un mes y sin dormir. El e-book va a ir por el mismo camino. Hemos educado a la gente en la cantidad. Y la creciente soledad de las personas ayuda a que la cantidad sea un valor en alza, porque nos ofrece pequeñas recompensas psicológicas en los hallazgos derivados de las búsquedas.

    Ni siquiera la red en sí es ya demasiado gobernable. Podéis pensar: “¿Y China?” China está bastante cerrado de antemano,vale. Pero como se abran del todo, será irreversible también. Esto es como el referéndum por la independencia del Canadá francés: como un día salga que sí, no volverá a haber un referéndum para que se vuelvan a unir las dos partes.

    En suma, la red es una oportunidad para los escritores, y no se ha de minusvalorar por no ser ahora tan retributiva (y quizá ya no lo sea como antaño). Además, el escritor de verdad escribe por necesidad interior, aunque luego tenga que pudrirse en lo peor de la Administración para ganarse la vida. Las casas editoriales grandes ya no están interesadas en los escritores nuevos y DESCONOCIDOS. Esperan a que brillen en editoriales menores (igual que el Madrí ficha de equipos menores); y, dentro de nada, se va a exigir que brillen en la red. Estoy tan convencido de que la red es el presente que mi manual de literatura infantil y juvenil lo he puesto a disposición de todo el mundo, gratis -por ejemplo, aquí-: http://www.mediafire.com/?jrl6i6jy2csgawo

    Internet es para la literatura lo que 1989 fue para Berlín. Arriesgo en el comentario, pero la fiebre del oro ficticio hizo realidad una potencia económica.

  17. Angèle said

    Elsa,
    Acabo de descubrir su blog y me interesa mucho su reflexiòn sobre la literatura y las nuevas tecnologìas. Formo parte del consejo editorial de una revista cultural bilingue editada en Parìs: Alba, culture hispano-américaine à Paris (www.albamagazine.com) Nuestro pròximo nùmero (enero 2011) abordarà el tema de las nuevas tecnologìas, tal vez usted esté de acuerdo en que publiquemos esta nota (traducida al francés, nosotros nos encargarìamos de la traducciòn..) Puede contactarme por mail: angelikal@hotmail.fr

    Cordialmente,
    Angelika Simbaqueba
    http://www.albamagazine.com
    http://editionsdelaguepe.blogspot.com/

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