Se busca premio

12 octubre 2010

Después de verano se ha cerrado el plazo de presentación de originales de varios premios de LIJ y al hilo de esto, hablábamos el otro día varios colegas acerca del proceso de “búsqueda y captura” de originales candidatos a ganadores de un premio de estas características. ¿Qué se busca cuándo se busca un premio? nos preguntábamos.

Evidentemente, la respuesta no es única: la prueba es que un mismo original puede pasar desapercibido en un concurso y resultar vencedor en otro.

Aunque la respuesta que, casi seguro, se nos viene primero a la cabeza es que un premio debe ganarlo la mejor novela de las que se hayan presentado.

Sí, ¿no?

En eso podríamos estar todos (o casi) de acuerdo. Pero ¿y si profundizamos un poco?

¿La mejor? La mejor ¿quiere decir la mejor escrita formalmente hablando? ¿O la que presenta un vocabulario más rico? ¿O la de trama mejor construida? ¿Quizá la que presenta la visión del mundo más “edificante”? ¿La mejor en cuanto al dibujo de personajes? ¿O a la que mejor se adapta a un público infantil?

Como parece que por aquí nos metemos en un callejón sin mucha salida, quizá nos convenga llegar a un compromiso diciendo que debe ganar la que mejor equilibre todos esos factores: suficientemente buena escritura, suficientemente buena trama, suficientemente buena construcción, suficientemente buen dibujo de los personajes, suficientemente buen vocabulario, suficientemente buena adaptación al público al que se dirige…

Lo malo de tanto equilibrio es quecasi siempre  se traduce en una medianía que termina convirtiendo una novela en mediocre.

Así pues, tras un rato de charla, continuamos casi igual que al principio, porque otras respuestas, como “la que el jurado considere la mejor”, “la más original” o “la menos mala”… se revelan enseguida como igualmente endebles o discutibles.

Así que, dado que, en el fondo, la pregunta subyacente es qué se le pide a la novela ganadora de un premio cuando se forma parte de un jurado, quizá lo mejor sea dejar la charla y pasar a la introspección, que seguro que nos lleva a conclusiones muy subjetivas, pero conclusiones al fin y al cabo.

Está claro que a la novela ganadora se le pide que sea “suficientemente buena” y perdón por la autocita. Está claro que esta es una condición necesaria, pero sin duda, no suficiente. Así que, debe de haber algo más para que una sea la premiada. Algo que la hace destacar sobre las demás, algo que la diferencia del resto, que la eleva y que, de una forma u otra, cautiva al lector. Ese algo más funciona, al final como una especie de bandera que la novela agita delante de tus ojos, ¿En qué consiste esa bandera? Pues, pensándolo bien, en algo que desafíe y desequilibre ese concepto tan plano de lo “suficientemente bueno”: estamos hablando de cierta desmesura, de un exceso deliberado en alguno de los ingredientes: una visión del mundo diferente, rompedora y sorprendente; un tema que sale de lo normal y por tanto, descoloca; una escritura tan rica y cuidada que casi resulta un desperdicio; una estructura retadora y compleja…

Cualquier cosa, al fin y al cabo, que reviente las expectativas.

Como no me atrevería a hacerlo con los premios de otros jurados, pruebo a hacer el ejercicio con algunos de los títulos que han resultado premiados en jurados de los que yo he formado parte.

Por ejemplo, recuerdo cómo sorprende el tratamiento de la música como tema en El síndrome Mozart (premio Gran Angular 2003), de Gonzalo Moure, pero también lo chocante de la estructura, que intercala la primera y la tercera persona en la narración.

O por ejemplo la sensación de incredulidad por el atrevimiento formal y temático de Calvina, de Carlo Frabetti (premio El Barco de Vapor 2007)

O la  brilllantez lingüística y la ternura desbordada de El salvaje, de Antoni Garcia Llorca, (premio Gran Angular 2009) o el posicionamiento ideológico que supone Ojo de nube, de Ricardo Gómez (premio el Barco de Vapor 2006), el fresco sentido del humor de Se vende mamá de Care Santos (premio El Barco de Vapor 2009), o la magnífica construcción de la trama de Donde surgen las sombras, de David Lozano (premio Gran Angular 2006), por citar solo algunos de los que tengo un perfecto recuerdo de los motivos que les llevaron a ganar el premio.

En el fondo, se trata de eso: las novelas que dejan huella, que significan algo para nosotros (y un jurado que otorga un premio aspira a eso, a premiar una novela que sea significativa para los niños y jóvenes que la lean) son novelas que destacan por algo, que desarrollan al menos uno de sus rasgos de una forma casi excesiva y que podría parecer innecesaria.

Normalmente no somos capaces de recordar todos los ingredientes de una novela, sino solo un rasgo, aquel que pasó a ser EL rasgo característico de esa novela: el humor, un personaje inolvidable, una trama especialmente bien trabada, la mirada del autor….

Porque gracias a ese rasgo concreto y desmesurado, una novela se distancia de todas las demás, se instala en nuestro cerebro y deja allí una huella que representa todo lo que nos aportó la lectura de esa novela.

Suerte con la búsqueda a todos los premios. Y por supuesto, suerte a todos los presentados.

23 comentarios to “Se busca premio”

  1. arcadio said

    Siempre y cuando Marsé no forme parte del jurado…

  2. Palma said

    Una novela que rompa con los esquemas preestablecidos, que pegue un fogonazo en la mente, que salte por encima de “lo suficientemente” para instalarse en el más allá de lo que espera encontrarse un joven lector. Una novela que siembre dudas en quienes creen que la LIG tiene que ser fácil, amable y simple.

  3. Gracias por esta entrada, con ella entiendo muchas cosas. Mandé un original el año pasado al Gran Angular, pensando que era suficientemente bueno. Ahora me doy cuenta que necesitaba algo extraordinario.

    Contrario al original “suficientemente bueno” que mandé, tengo la fortuna de haber escrito otra novela (El Quinto Dragón), una historia extraordinaria, de haber ganado un concurso nacional en México y de haber publicado. Por esto creo que entiendo lo que dices con esta entrada; los escritores también sabemos cuando lo que creamos es algo “suficientemente bueno” o algo de supera cualquier expectativa.

    Saludos,

    Paulina Aguilar

  4. PSG said

    Ya puedes romper técnica y temáticamente todos los moldes que como no estés en la “preselección” que manejan verdes las han segado. Tengo al menos tres antigüas alumnas que, en un concurso verdaderamente anónimo, fundirían a muchos de los consagrados en no pocas ediciones. Pero es igual, ya se han resignado. Y bastantes, como aman el oficio de escribir (pero viven de otra cosa), se plantean abrir editoriales gratuitas on-line. De hecho, cada vez se presentan a menos premios de casas grandes y más a los de ediciones digitales (algunas celebraciones hemos tenido ya), donde se las reconoce.

  5. PSG said

    Perdón por la diéresis que se me ha ido en antiguas…

  6. Begoña said

    Está claro que de todos los relatos presentados a un premio solo puede haber un vencedor. Y justamente el relato ganador es el que define la calidad verdadera de ese premio, de los libros que apuntas solo he leído Los ojos del lobo, El síndrome de Mozart y Ojo de nube. Y sinceramente, no creo que en esa edición hubieran podido ganar otros libros con mejor contenido global del que contienen. Cada uno a su manera merecieron ganar, y hacernos ganar a todos con ello. Es lo que opino.
    Y quede claro que pienso leer todas las ediciones cuando encuentre tiempo, creo que es el mejor modo de aprender a escribir aunque sea para uno mismo.
    Saludos

  7. ikima said

    En primer lugar gracias por la suerte del último párrafo, dado que este año soy de los presentados a Barco de Vapor.

    He leído el post varias veces y he meditado mucho acerca de lo que planteas. De hecho, suelo hacerlo con frecuencia. Cuando se escribe es imposible no plantearte todos estos interrogantes e intentar darles la mejor respuesta posible. Creo que a ese algo que cautiva al lector, esa bandera que se agita ante sus ojos, se le podría “bautizar” esencialmente con dos palabras: arte o pasión (quizá lo que tú llamas desequilibrio y desmesura). Sin dicho elemento, una obra puede ser perfecta en todos sus aspectos y formar, no obstante, un conjunto vacuo y sin sentido, igual que una casa decorada con elementos carísimos y perfectamente estudiados no tiene por qué convertirse en un hogar.

    Ya se sabe que quien mucho abarca poco aprieta. Los elementos que no deseamos potenciar en nuestra novela, simplemente, no deberían destacar: ni para bien ni para mal, sino pasar desapercibidos. Si por ejemplo queremos que la novela enganche desde el principio hasta el fin y para ello nos basamos en una trama apasionante y veloz, un vocabulario excesivamente rico y un lenguaje muy cuidado lo único que lograrán será entorpecer. Muchas de las cosas que pueden ser puntos a favor de una novela se autoexcluyen y se restan en lugar de provocar un efecto aditivo. Y tal vez sean esas novelas las que se convierten en mediocres, las que intentan abarcarlo todo, las que no son capaces de centrar la atención en el auténtico punto fuerte de la novela ni de renunciar a tener un todo perfecto… Y creo que son esas mismas, precisamente, las que han sido escritas con una racionalidad tan grande que no destilan ni arte ni pasión, ni enarbolan banderas delante de nadie.

    A mi entender, la novela merecedora de un premio debería dejarte con la sensación de estar flotando sobre una nube cuando cierras la última página, o hacerte permanecer en su mundo un rato aún a pesar de haberla acabado. Si no, mala ganadora será.

  8. Gonzalo said

    Alguna vez he hablado con comerciales de editoriales disconformes con algún premio concedido por su propia casa. Por demasiado arriesgado, por “poco comercial”, por “difícil de colocar”. ¡Pero era un premio de Literatura! También he tenido que estar en algún jurado, y me he visto obligado a debatir acerca de eso mismo: qué es, un premio de literatura, o un premio de comercialidad. Creo que son dos caminos distintos. Y sí, a veces un premio bien dado, por su calidad literaria, por su riesgo o por la novedad de su propuesta, se vende con dificultad. Pero sirve para encontrar nuevos caminos, aunque sea a unos pocos. Marguerite Duràs se presentó una vez al premio que llevaba su propio nombre. Y no fue ni finalista. Sin duda, el jurado no buscaba la misma valentía que había hecho que la Duràs ganara el Goncourt, o tantos otros premios.
    Me suelo regir por un principio: cuando me sale un libro que sé que va a tener muchos problemas para ser editado, precisamente por su riesgo de fondo o formal, lo envío a un premio, confiando en encontrar un jurado que comparta esos criterios, que sepa que está decidiendo un premio de Literatura, no de superventas. Y cuando alguna vez he tenido la suerte de ganar, he escuchado luego de labios de algún editor una frase escalofriante: “A mí me gusta, pero si me lo hubieras enviado no lo habría podido editar”. Seguramente pensaba más en los comerciales que en su propio criterio.
    Muchas veces los premios sirven para eso: para avanzar, para romper moldes, para ir un poco más allá. Y creo que pare eso deben seguir sirviendo.

  9. Andrés Sobico said

    Cuanta reflexión aportante que hay en este blog, realmente sirve y mucho.
    Por estos lares (Argentina) tenemos a Norma Huidobro, que comenzó a ganar premio tras premio con sus novelas… después de los 50 años años y de por lo menos una década de presentarse a premios, sin perder las esperanzas …y escribiendo cada vez mejor. (“A Dios rogando y con el mazo dando”)

    Leyendo a todos, me lleva a pensar que quizá todo eso que se ha dicho , más que justificar algún premio; lo que hace es preguntarnos para qué escribimos lIJ; quiero decir, creo que escribimos LIJ para que al lector/semejante le suceda todo eso que Elsa cuenta que le pasa al leer un premiable.

    Después, muy después, viene eso de intentar ser profesional en todo esto, ser prolijito, no ofender a nadie y todas las otras modosidades.
    Costumbres respetables en cualquier campo profesional.

    un saludo desde el Río de la Plata

  10. Begoña said

    El comentario de Gonzalo más que un comentario es una lección, y justo la razón por la que volveré a presentarme a concursos literarios después de mucho tiempo de desgana de medirme hasta el infinito conmigo misma. Me ha dado la razón más válida de todas, que en literatura lo importante está en creer en lo que uno hace y en sus propias razones para hacerlo. Lo demás de un modo u otro se escapará siempre a nuestro control y en el fondo es lo de menos, lo importante es intentarlo porque al intentarlo le damos vida.

  11. PSG said

    Recomendación: presentaros al Ciudad de Orihuela de poesía infantil; ese, de seguro, no está dado de antemano.

  12. Carla said

    ¡Hola Elsa! Estoy de acuerdo contigo y también con Ikima. Cuando acabas una buena novela te quedas como suspendida en el aire, “colgada” en sus acordes finales. Y esto me pasó cuando leí, después de muchos años apartada de la LIJ, “Sombra” de Paloma Bordons. Reconozco que me quedé abrazada al libro, a pesar de mis 32 años. Lo leí cuando me determiné a escribir una novela para el Premio Barco de Vapor 2011. Estoy, pues, pendiente del fallo.
    A este respecto quería decirte que esta espera es una agonía y creo que Ikima estará de acuerdo conmigo. ¿No podríais hacer una lista desde la editorial con los títulos de las novelas y autores (pseudónimos) que no han entrado en las primeras cribas?
    De hacerlo así, de no haber pasado la primera selección, nos ahorraríais el estar en vilo tantos meses. ¿La editorial tiene pensado hacer algún cambio al respecto?
    (Vale, reconozco que es la primera vez que concurso y tal vez por esto estoy con la intriga corroyéndome por dentro.)
    Un saludo y la verdad es que agradezco tu artículo. Estaba buscando información con respecto al certamen. Por cierto, si no es molestia, ¿podrías decirme cuántos originales se han recibido para el Premio Barco de Vapor? Aunque sea a ojo de cubero…
    jaja ya ves que no paro de darle vueltas al asunto.
    Te lo agradezco de antemano.

  13. Muy buena nota.
    Difundida en http://www.novedadesliterarias.com con cita de fuente.

    Saludos Cordiales

    Polo Ayllapán (Twitter: @poloayllapan )

  14. Leta said

    Hola Elsa!, acabo de aterrizar en tu blog, y la verdad me ha ayudado mucho, pues tenía muchas dudas acerca de cómo presentar los manuscritos y el trabajo de un editor.

    Verás quería pedirte tu opinión como editora sobre el siguiente tema. He enviado mis cuentos infantiles a varias editoriales, hace pocos días una editorial se ha puesto en contacto conmigo diciéndome que habían leído mis cuentos y que les habían gustado, me plantearon la posibilidad de hacer algún capítulo más a lo que acepté con agrado. La persona que me llamó me comentó que se iba a reunir con más gente de la editorial para hablar de la posible publicación. Me dijo que me llamaría un día a los tres días para decirme si seguían adelante con la publicación. El plazo ha pasado y ho he sabido nada ¿Tú crees que eso quiere decir que han decidio no publicarme? o que puede haber cierto retraso en la decisión? La verdad es que estoy bastante decepcionada pues me han puesto la miel en los labios y ahora me he quedado sin saber qué es lo que ha pasado.
    Te agradezco tu respuesta. Enhorabuena por tu maravilloso blog.
    Un saludo!

  15. Iván said

    Magnífico Blog, Esla. Y esta entrada es interesantísima para aquellos escritores que buscamos una oportunidad en los premios. Muchas gracias por compartir toda esa información con nosotros. Es una ayuda inestimable.
    Sin embargo, algo que echo de menos en la descripción de los motivos que han llevado a premiar novelas de anteriores ediciones es, aparte de ser innovadoras en uno u otro aspecto (como comentabas), que las novelas sean simplemente emocionantes.
    A mi modo de ver, los niños o jóvenes (y los lectores de todas las edades en realidad) lo que buscan cuando leen una novela, cuando van al cine o se sientan en una butaca de un teatro, es emocionarse: disfrutar con temas, escenarios, personajes y tramas que se coincidan con sus gustos y mantengan su interés. No se preocupan de que sea innovador o si está escrito con la prosa de un erudito. Y por ese motivo, tal vez, me atrevo a plantear que los premiados en muchas ocasiones se alejan de los gustos reales de los jóvenes lectores, de sus temas preferidos. Sin embargo, cuando no es así, cuando verdaderamente logran coincidir, el boca a boca hace que las ventas sean mucho mayores.
    Y admito con pesar que tengo la impresión de que sucede algo parecido en general con gran parte de la literatura infantil y juvenil española, en contraste con la anglosajona, que a veces da impresión de ajustarse mejor a la demanda, porque la nuestra parece muchas veces escrita por mayores que no buscan satisfacer del todo esa demanda real del público al que se dirigen. Y puede que ese sea el motivo por el que en el mundo anglosajón se lea más que en el hispano.
    Por supuesto, sólo se trata de una reflexión en voz alta, no de una crítica al sector, ni mucho menos, y puede ser un punto de vista erróneo. En cualquier caso, gracias por permitirme compartirlo.

    De nuevo, muchas felicidades, Elsa, por el blog, y gracias por esta estupenda entrada.

    Un saludo cordial,

    Iván

  16. Nana said

    Hola amigos, estoy de acuerdo en que la originalidad es importante a la hora de premiar una novela, no sólo desde una perspectiva formal,sino también de contenido. En literatura infantil nos aburre tanto dragón, magia, bruja,fauno, mundos paralelos…¿Por qué no apostar por los valores en un mundo que cada día se nos vacía y frivoliza más?, ¿por qué no dar respuestas con nuestros escritos a tanta duda no resuelta?, ¿por qué no ayudar a soñar? Los niños son grandes captadores de mensajes y más agudos de lo que pensamos. El escritor debe aspirar a algo más que a ganar un premio, la literatura es arte y puro placer estético y lo que no se hace desde el ámbito de la creatividad nunca será verdaderamente bueno.

  17. CSP said

    Hola, Elsa.
    Los que nos hemos presentado al Barco de Vapor de este año esperamos impacientes tus impresiones sobre lo que has podido leer de lo que se ha presentado, sobre cómo va la selección, sobre los finalistas…cualquier cosa que nos cuentes siempre será interesante.
    Un saludo

  18. Iván said

    Dejando de lado el deseo de conocer alguna noticia sobre la selección de los finalistas, como supongo que nos pasa a todos los que hemos participado en los premios, querría responder al comentario de Nana, en el que hace una crítica a la literatura fantástica, defendiendo una literatura con valores y que ayude a soñar, entre otras cuestiones.
    La razón de atreverme a contestar dicho comentario (con todo el respeto que merece la opinión de Nana), es que, siendo un niño, cuando mostré mi primer cuento a un adulto, en casa, con intención de presentarlo después a un concurso literario infantil, recibí exactamente la misma crítica; y fueron palabras pronunciadas con gran vehemencia, tanta que, treinta y tres años después, continúan firmemente grabadas en mi memoria. La fantasía era un género menor, de lo más vulgar, tan despreciable que no merecía ni ser publicado.
    A los siete años, como es natural, lo único que podía pensar era que aquello debía de ser una gran verdad. ¡Debería haber escrito cualquier otra cosa!, porque un gran ojo, el ojo de la cultura de verdad, con su furia, había juzgado que la fantasía que había soñado no merecía ser leída, que los personajes y las tramas que me habían abrazado cada noche, alzándome sobre la realidad, mientras escribía con una linterna debajo de las sábanas, carecían de interés.
    Lo cierto es que aquel cuento no tuvo ninguna oportunidad: aparte de mí, nadie llegó a leerlo, y murió, arrugado, ardiendo con rabia en el fregadero de la cocina.
    Después de eso, mi vida se hizo más formal: decidí no volver a escribir, y permanecí en ese estado de tristeza durante mucho tiempo. Pero no pude ser indiferente para siempre a las voces de las criaturas que poblaban aquellos mundos de fantasía, incitándome a regresar; y hace diez años, me sedujeron finalmente.
    No obstante, hasta esta edición de los premios Barco de Vapor y Gran Angular, no me había animado a entregarle a alguien nada de lo que he escrito.
    Y a estas alturas, me figuro que ya se ha avisado a los finalistas; sin embargo, creo en las historias, en las tramas y en los personajes que he creado, e insistiré con ilusión, porque, Nana, si crees en lo que escribes, nada ni nadie debe perturbarte, ni debemos tampoco obligar a que los niños y jóvenes lean lo que no desean leer.
    Si verdaderamente estás convencida, tanto como yo, de que tienes algo que contar, hazlo sin que te importe si los demás escribimos historias de fantasía, amor y aventuras, o si hablamos de valores que no compartes.
    Y no olvidemos a aquellos que ya viajaron a esos mundos de hadas y dragones. Confieso, que a mi edad, siguen si aburrirme, y mientras haya un solo niño, joven o adulto, que siga queriendo leer fantasía, seguiré escribiendo con la esperanza de trasmitir esa emoción a los demás, como Homero, Ende, Shakespeare, Tolkien, Dickens, Saint-Exupéry, Fernández Flórez, Barrie, Becker, y tantos otros lo hicieron antes que yo.

    Iván

  19. Amelia said

    Me ha conmovido tu historia, Iván. No soy lectora de fantasía, pero tengo curiosidad por leer tu obra.

  20. Pati said

    Chiquillo, Iván, mira que a mí me carga un poco tanto elfo y tanto enano, pero me sumo a Amelia porque también me ha picado la curiosidad leyendo tu comentario. ¿Has publicado?

  21. Ivan said

    Muchísimas gracias por vuestras amables palabras, Amelia, Pati, y por el interés. Me encantaría haceros llegar una de mis novelas, impresa en papel, si no ha mermado vuestro interés. Por favor, decidme en un correo a esta dirección (con el permiso de Elsa), dónde puedo enviárosla: ivangi2011@yahoo.es
    Pati, me parece haber leído en otro comentario que has escrito que perteneces al mundo editorial, y me figuro que te dedicas concretamente a la LIJ, siendo lectora de este blog, así que hay muchas posibilidades de que tengas un festival de libros pendientes de leer sobre tu escritorio. ¡Gracias por tu tiempo!
    Confío en que os entretenga la lectura.

  22. Escribir una novela es ya bastante difícil como para estar pensando, mientras se escribe, en lo que dirán de nuestro trabajo. Escribir algo para que guste es como vivir por lo que dirán los demás. Yo, que soy un incompetente, me enfrento casi siempre a la seguridad de que no podré terminarla, de que no tengo la capacidad. A veces la veo y otras veces estoy en blanco. Si un personaje me parece culpable de algo y asi lo dicto, al día siguiente tal vez tenga que romper muchas páginas para convertirlo en un santo. Así que, sólo escribo porque me gusta y porque me divierto con mis historias. Lo demás…¡Poco importa!

  23. Ari said

    ¡Me encanta, me encanta! ¡Ver toda esta pasión por la lectura! ¡Sois todos una fuente de inspiración! ¡Muchas gracias!

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