¿Tienen que tener sexo las novelas para jóvenes?

31 mayo 2011

Hace tiempo me encontré con una columna de Cory Doctorow titulada “Sexo adolescente” en la revista Locus. Y como el articulista es un conocido ilustrado digital, y además, escritor de LIJ, la verdad es que me ilusionó el título y el posible contenido. ¡Sí! Por fin alguien plantea el tema. Esto yo no me lo pierdo, pensé.

Pero cuando leí el artículo, la verdad es que me desilusioné, porque en realidad es un texto dedicado a defender la inocuidad de la escena de sexo que aparece en su novela, Little Brother. ¡Qué pena!

Pero bueno, si tenemos que plantear una entrada con ese tema aquí, pues lo hacemos y ya está. Gracias, Cory, por la idea y el empujón.

Vamos allá entonces. ¿Tienen que tener sexo las novelas para jóvenes? La respuesta obvia es “depende”, claro. Pero también es la menos comprometida. La que nos deja, como autores, editores o prescriptores, irnos de rositas.

¿Y si preguntáramos a los jóvenes, a los lectores? Probablemente, en ese caso la respuesta también sería muy obvia y muy previsible.

Vale, llegados a este punto, quizá deberíamos abrir un poco el foco. Porque sí, como título para un post es de lo más resultón (y tendríamos que plantearnos por qué, y si será por las mismas razones por las que el tema es atractivo para los lectores). Pero por lo mismo, un poco tramposo.

Abramos foco, pues. ¿Tienen que tener muerte las novelas para jóvenes? ¿Tienen que tener engaño, traición, dolor? ¿Tienen que tener ideología los libros para jóvenes? ¿Trascendencia? ¿Entrega? ¿Posicionamiento político? ¿Deseos?

Y no vale volver a la respuesta fácil: “depende”, como decían las actrices de la época del destape que se desnudaban “si lo exigía el guión”. ¿Sexo si lo exige el guión? ¿Traición, entrega, dolor, ideología trascendencia, deseos… si lo exige el guión?

Vida.  Realidad.

¿Puede haber una novela juvenil (una novela, sin más), sin vida, sin realidad, sin contradicción, sin cuestionamiento? ¿Sin…?

Sí, claro que puede haberla, (más de una y de dos hay por ahí), la cuestión es si debería haberlas.  Porque ¿a quién le interesan?

Uno lee (al menos yo), si lo que lee le interesa, le concierne, si lo que lee merece la pena. Y un joven más, que hay mucho bueno e interesante que descubrir ahí fuera cuando tienes esa edad. Y qué menos que sentirte implicado por lo que cuenta una historia si vas a dedicarle unas cuantas horas de tu vida.

Así que, para mí, la respuesta es clarísima: sí, los libros para jóvenes tienen que tener sexo, y muerte, y entrega y deseos, y amor, y política y cuestionamiento moral y posicionamiento político. No como reclamo facilón, pero, si tienen algo que ofrecer, incluso como reclamo facilón. Porque tienen que interesar, tienen que atraer, tienen que descubrir, mostrar, conmover, formar, mostrar modelos, actitudes, puntos de vista. Y para ello han de llegar a las manos del lector.

Alguien dijo que toda historia es una especie de vehículo de transporte: se crea para llevar a la audiencia de un punto A a un punto B. Pero para que tu audiencia se suba voluntariamente a ese vehículo, para que “compre” la historia y suspenda voluntariamente su incredulidad, debe sentirse concernida con lo que quieres contarles. Los mundos en los que nunca pasan cosas que pondrían incómodos a algunos padres (o prescriptores), o peor aún, en los que esas cosas pasan solo para que luego la mano invisible del autor castigue ejemplarmente a los infractores (todo consumo de sustancias acaba en muerte, toda práctica sexual acaba en embarazo, etc.) destruyen la suspensión de incredulidad y hacen que los lectores se bajen en la siguiente parada. Con la de sitios interesantes a los que podríamos llevarles.

Terencio ya dijo hace mucho tiempo aquello de “Soy humano y nada de lo humano me es ajeno”. ¿Por qué no nos lo aplicamos en la LIJ?

10 comentarios to “¿Tienen que tener sexo las novelas para jóvenes?”

  1. Alexia said

    Oh, pues en “Pequeño Hermano” (que está editado en España por Puck) no recuerdo que fuera necesaria ninguna escena de sexo… Bastante explícito es en otras cosas como la tortura…

    De todas formas, el tema que planteas es interesante… pero yo creo que como bien dices: depende. Depende de si la historia lo pide (si no lo pide y simplemente se introduce para vender, me parecería fatal) y de cómo de explícito sea. Si lo es, entonces ya no es juvenil, sino adulta (por eso de tener escenas +18). Al menos así lo veo yo.

    • A pesar de que lo usan solo para atraer la atención, algunas si lo justifican, solo que éste no debe caer en la vulgaridad en la forma en que se describe el acto, esto debe ser lo más retórico y sensual mientras envuelve a la imaginación, y en su tiempo debido.

  2. Begoña said

    Hay una pregunta que yo me hago a diario ¿Las series de televisión para jóvenes tienen que ser como son hoy en día?……Yo creo que no. Me parecen banales, insustanciales, superficiales, y me deprimen. Lo que está claro es que marcan un modelo a seguir y desgraciadamente en cada instituto se encuentra un grupo que imita fidedignamente lo que ve a diario a través de la pantalla. Creo que los jóvenes que ven mucha televisión a cualquier hora está curada de espantos.
    Hay en la literatura algo de lo que carece la televisión, la inteligencia. Creo que un joven que lee siempre estará mentalmente mejor amueblado que uno que ve la televisión, un escritor si es bueno de verdad, mima mucho su obra.
    Saludos

  3. Mara Oliver said

    Soy profesora en un IES de Madrid y tengo tanto chic@s de 14 que no son vírgenes como de 17 que nunca ha besado a nadie, también tengo compañeros que ven en “Romeo y Julieta” una apología del suicidio muy dañina además con chicos que practican sexo, casados o no, a los 15… y ¿quién se atreve a prohibir a Shakespeare?

    En la película “Moulin Rouge” (de la vida de Toulousse Lautrec) una mujer se escandaliza en un museo frente a un cuadro de una señora a medio vestir y el pintor le explica (cito de memoria) “que no es una prostituta que se esté desnudando sino una dama vistiéndose para un evento y el señor del fondo es su respetable marido y que deje de mancillar su cuadro con su sucia mirada”… Pues eso, enseñemos a mirar a nuestros chicos todas las facetas del mundo, leñe (perdón por el ladrillo).

  4. PSG said

    Pues yo estoy de acuerdo con Elsa: la literatura, como arte, es una representación de la realidad. Todas las facetas de la condición humana tienen cabida en la realidad circundante. Por qué íbamos a suprimir o adulterar alguna por el hecho de que se trate de LIJ.

  5. Pati said

    Me parece que confundimos realidad con realismo. Una novela tiene que ser realista y creíble, pero no tiene que reflejar la realidad. Tal vez si nos referimos a la realidad de las relaciones humanas, que es a lo que llamo realismo, podamos decir que la literatura tiene que reflejar la realidad. Comparto, por este motivo, la opinión del chico que escribió un comentario defendiendo la fantasía en la literatura, en la entrada “Se busca premio”: una novela de fantasía, por ejemplo, no representa la realidad (sigo esperando a que aparezca un elfo guapo en mi vida, pero por ahora no ha habido suerte), pero tiene que ser realista y creíble en su planteamiento.

    La verdad es que pocas novelas que hayan triunfado, en cualquier género, reflejan fielmente la realidad. Todas son dramatizaciones que, como mínimo, exageran la realidad y crean una progresión de conflictos que no suceden en el mundo real.

    Concluyo opinando que tenemos que dejar que los escritores escriban lo que quieran; si nos gusta, saquemos el monedero y compremos la novela; si no, dejémoslo en la librería.

  6. ¡Pero qué gusto da leerte, Elsa!

    • Saskia said

      Yo creo que es una tontería ponerse a opinar sobre qué debe incluir o no una novela. Yo también creo que una novela buena de verdad debe ser una obra de arte, y, como tal, es el artista el que decide qué va a hacer con ella. En el momento en que el autor decide hacer esto o aquello para que tener más lectores, deja de ser un verdadero artista. Si al escritor le da la gana poner una escena de sexo ¿por qué no habría de ponerla? Y al contrario: si no quiere que haya sexo en su obra ¿quién es quién para inducirle a incluirlo?

      Si es por “encasillar” la novela en juvenil o adulta… Yo opino que esta clasificación hace bastante daño, porque frena a adultos a leer novelas “juveniles” y viceversa. Con frecuencia oímos casos en los que esa barrera se rompe. Yo misma disfruté ayer con un novela para niños de diez años, y con doce cogí mi primera novela de Agatha Christie.

      Y no nos engañemos: en cuanto entran en 1º de ESO, ya saben qué es el sexo y no se van a escandalizar.

      Un saludo

      • Alexia said

        Los adultos no tienen ningún impedimento en leer cualquier tipo de literatura. Los jóvenes, en cambio, por no estar completamente formados, tienen advertencias de a qué edades están recomendados ciertos libros. Pero los adultos no deberían sentirse frenados por leerse un libro juvenil. De hecho, ¿no les sentaría bien por parecer “rejuvenecidos”?

      • elsaaguiar said

        ¡Bienvenida Marilar, es un honor tenerte por aquí!

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