¿Qué o cuántos?

18 septiembre 2011

Esta es una cuestión que inevitablemente, aparece cada cierto tiempo en la conversación con padres o colegas del sector de la educación. Hay quien afirma que no es tan importante qué libros leen los niños, como cuántos. Es decir, cantidad frente a calidad. “Lo importante es que lean, lo que sea” dicen algunas de estas personas. Y la verdad es que, aunque puedo entender las razones que llevan a alguien a hacer esa afirmación, la verdad es que no estoy del todo de acuerdo .

¿Diríamos lo mismo de los alimentos que ingieren los niños cuando son pequeños? Vale, es cierto que para que un niño sobreviva lo prioritario es que coma, lo que sea. Pero si se puede elegir, creo que cualquier padre o madre preferirá que su hijo crezca con los alimentos más sanos, elegidos entre los más adecuados para su edad o necesidades de desarrollo. E incluso, si me apuras, buscando, dentro de lo posible, aquellos  que estén libres de pesticidas, de conservantes, de hormonas, de antibióticos, de exceso de metales pesados… ¿Sí o no?

Pues con los libros lo mismo. Y cuanto más pequeño sea el niño, más: que a los diez años a pocos niños les hace daño una hamburguesa basura muy de vez en cuando (sobre todo si habitualmente toman comida sana), pero dudo que un peque de un año pudiera siquiera digerirla. Que además, los alimentos llenos de antibióticos, de mercurio, de hormonas o de pesticidas, dejan su huella aunque no provoquen enfermedad inmediata. Y así, sin saberlo y posiblemente sin quererlo, estamos potenciando el sexismo, los estereotipos, el racismo, y muchas otras actitudes que ningún padre o adulto prescriptor desearía para su hijo.Y encima, los adultos podemos ni damos cuenta, de momento, de lo que está pasando.

En cambio, a los niños les sientan estupendamente los libros cargados de autorrespeto, de superación personal, de lealtad, de empatía, de un cierto inconformismo unido al sentido de la justicia… Como les sienta de maravilla la comida sin porquerías, y a poder ser, cocinada con mucho amor.

Yo creo que, como adultos responsables, tenemos que buscar, en la medida de nuestras posibilidades, educar el gusto de nuestros niños cercanos, enseñarles a apreciar una buena comida, como un buen libro; enseñarles la base cultural en que se apoyan determinadas tradiciones culinarias o literarias; explicarles y enseñarles a distinguir por qué determinadas comidas  (y determinados libros, o películas o páginas de internet, o personas…) no nos sientan bien, sin perjuicio de que sepan que no pasa nada por tomar comida basura un día concreto ni por leer un libro que entretiene aunque no aporta nada…

Es más, que comer esa comida o leer ese libro sirva para reflexionar juntos acerca de por qué pueden ser nocivos, que solo con decirlo no se construye nada. En resumen: buena comida y buenos libros.

10 comentarios to “¿Qué o cuántos?”

  1. Begoña said

    Estoy totalmente de acuerdo. Creo que cuando son pequeños es sencillo darles a leer aquello que les hace bien. La cosa se complica más en la adolescencia, y en todo caso siempre hay que mirar mucho aquello que se les da a leer aún cuando es algo que ellos han pedido – hablo de los 14 años en concreto-.Me gustaría tener una lista de libros adecuados y ver que disfruta mientras lee. Aún recuerdo lo mucho que se rió leyendo la colección Inseparables para siempre de Care Santos, porque pienso que era justo lo que necesitaba leer en ese momento. Me gustaría tener esa lista segura para los 14, aunque creo que cada lector trazaría una distinta.
    Saludos

  2. Rusta said

    Es un tema un poco peliagudo. En general, estoy muy de acuerdo contigo: importa más la calidad, los valores que transmite una historia… Yo me alegro mucho de haber podido disfrutar de buenos libros desde mi infancia, siento que han ayudado a forjar mi carácter y mi forma de ver la vida. También me parece acertado que padres e hijos comenten por qué una determinada obra no vale la pena, esa interacción es tan o más valiosa que el propio libro.

    Sin embargo, ¿qué ocurre cuando el niño/adolescente solo quiere “libros basura”? De pequeños se les puede controlar, pero a partir de ciertas edades empiezan a decidir por sí mismos. En esos casos sí que aplico la frase de “lo importante es que lean, lo que sea”, porque entre leer novelas que no aportan nada y no leer, creo que es mejor lo primero. Al menos les hará pasar un buen rato, les ayudará a mejorar en la clase de lengua y, por qué no, quizá esa base lectora conseguirá que en el futuro se interesen por libros más edificantes.

    Una entrada muy interesante.

    Besos.

    • elsaaguiar said

      Bueno, yo me refería sobre todo a los más pequeños, en jóvenes adultos, es evidente que no puedes ni imponer ni prohibir. Eso sí, tampoco es lo mismo un libro que no aporta nada que uno de los que yo al menos considero directamente dañinos…

  3. PSG said

    Solo un apunte: cuando pregunto por los libros dañinos nadie me da un título. Libros que no aportan demasiado hay muchos. Pero libros dañinos de ficción…

    • elsaaguiar said

      Pues tienes razón PSG, que no nos mojamos casi nunca. Mira, de los “clásicos”, y sabiendo que es una opinión muy personal, “Corazón” de De Amici. De los modernos (y sí, puede que esté un poco obsesionada, pero es que me parecen terribles), los de Moccia, concretamente ,”Perdona pero quiero casarme contigo” y ” A tres metros sobre el cielo”, y, casi peor, los seguidores/imitadores que le han salido. Si os animáis, hacemos una lista compartida🙂

      • PSG said

        Elsa, esto lo anoto en un papel. Porque quiero echar un vistazo a estos libros de Moccia, a ver qué contienen. A lo mejor son tan politóxicos como la mala deuda griega…

  4. Laura said

    ¡Qué interesante! ¿Por qué “Corazón” es dañino? Recuerdo haberlo leído cuando tenía como 13 o 14 años, haber disfrutado algunas historias, haber olvidado otras, y punto. No quedó en mí más allá de lo anecdótico. En cambio, recuerdo haber leído un fragmento de un libro sobre una adolescente en un presidio y haber quedado horrorizada, asqueada y con muchas pesadillas por un tiempo. No siento que me haya aportado tampoco ningún enriquecimiento. Sería interesante que dedicaras una entrada a forjar tus listas de libros recomendables, de libros que no son buenos ni malos, y de libros que tú consideras dañinos. Y por supuesto, los porqués. Creo que todos nosotros, los que somos padres, que tenemos chicos adolescentes y también en edad primaria, apreciaríamos mucho tus puntos de vista y los de otros en nuestra misma situación.

  5. PSG said

    Elsa, me estaba leyendo “Perdona, pero quiero casarme contigo.” No me ha dado tiempo a averiguar si el libro es o no dañino. Es un leñazo insufrible, y no me lo pienso terminar. Si alguien quiere usarlo para calzar un fregadero que cojea… Mi heroicidad de este mes consiste en un libro de juvenil que es una clase de Astronomía disfrazada de relato; pero voy a pasar este detalle por alto (sospecho que es parte de lo que pretende la editorial, al menos para algunos originales). Francamente, empecé ayer El anillo de Irina, de Care Santos; solo en el primer párrafo, ya hay más literatura que en los dos anteriores juntos.

    • elsaaguiar said

      Ya, pero hay muchos chavales y chavalas que leen libros como ese… Y sí, salvo que el chaval esté muy hecho y sepa ver ese contenido (que no es fácil, porque es sutil), transmite cosas como que es normal que un hombre de ¿cincuenta? se acueste con una de dieciocho (el día que los cumple, vamos, por aquello de no saltarse la legalidad), y que un hombre maravilloso es el que regala anillos de oro y lleva a cenar a París porque, claro, te ama. Por supuesto, para que la historia sea perfecta, ella será virgen, porque esperaba el amor verdadero para entregar eso tan valioso y él, por supuesto también, tendrá que ser un hombre experimentado (vamos, casado y que se ha acostado con todas las que ha querido) que la enseña los secretos del placer y encuentra en ella la inocencia que otras mujeres de su edad no le han sabido dar. Vamos, lo de siempre, pero disfrazado de liberación de costumbres y modernidad. Y si te vas a A tres metros sobre el suelo, no podrás encontrar una página sin una marca, todas de lujo, claro, que es lo que mola. Dañinos, sí.

      • PSG said

        Elsa, te prometo que soy el tipo más anarquista que te podrás encontrar en cuanto a ideología (luego soy el más carca actuando). Ya se trató en este foro: ¿la LIJ debía o no tener valores? Yo siempre he dicho que el fin primero de un original es contar una historia que entretenga, nada más. Lo que pasa es que resulta difícil ser aséptico al cien por cien. El fondo que describes del libro Perdona pero… me parece repugnante, esa es la verdad. El lujo siempre me ha parecido estúpido, y lo del proyecto de abuelito buscando hierba fresca me da arcadas, con o sin torre Eiffel. ¿Son los adolescentes actuales lo suficientemente listos como para ver el fondo? ¿Es, precisamente, la intención del autor describir una clase de peligro cada vez más de actualidad? No conozco la respuesta a ninguna de las dos preguntas. Afortunadamente, eliminaría el libro por mal escrito antes que por cualquier otra cosa. No soy experto en libros (solo sé algo de narrativa). Pero me viene a la cabeza una novela de Bret Easton Ellis titulado “Menos que cero”. Una frase de la contraportada, firmada por Eve Babitt, dice “Esta es la novela que tu madre te prohibiría. Y de la que Jim Morrison estaría orgulloso”. Sin embargo, yo no se la prohibiría a nadie; y guarda similitudes con el de Moccia (puede que más con el de “A tres metros sobre el suelo”) -con la diferencia de talento narrativo a favor de Ellis, claro-. Yo prefiero también los libros más afines a cierto modo de concebir el mundo. Pero me cabrea igualmente cuando una historia parece demasiado una excusa para promocionar valores. Creo que la distancia adecuada entre superficie y fondo es uno de los asuntos más controvertidos.

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